La maternidad llegó para atropellarnos, para poner en la cuerda floja la mitad de las cosas que dábamos por hecho, para retarnos, para hacernos mejores personas en un plano general (y peores personas a ratos, por fortuna cortos). Pero sobretodo llegó para robarnos algunas neuronas justo cuando más las necesitábamos. Qué alguien me explique por qué hay cierto grado de torpeza que viene con los hijos.

Desde el embarazo nuestra capacidad motora desciende a los niveles más primitivos … conozco a una mamá con 7 meses de gestación, que debido a dicha torpeza, mientras se planchada el pelo dejó caer la plancha caliente sobre su barriga. No hubo daños mayores pero una pequeña cicatriz negra apareció para hacerle juego a las estrías. Yo misma perdí credibilidad y estilo al andar por el mundo orgullosa de mi panza y del manchón de sopa de ahuyama que solía decorarla. Alguna vez estuve a punto de descabezar a mi hijo con el marco de una puerta. Y no son pocas las veces que mi destreza se ha visto seriamente cuestionada. Lo que me confirma, que a veces la agilidad que debemos tener como mamás contrasta con la torpeza que desarrollamos precisamente por serlo. O si no que alguien me explique por qué hacemos estas cosas:





 

  1. Ante la eminente vomitada de nuestros hijos ponemos las dos manos como recipiente, para recibir ahí el “preciado” residuo, que es una mezcla que se debate entre el estado líquido y sólido. ¿Qué alguien me explique? En la cabeza de que humano racional, es preferible ensuciar las manos y no el vulgar y cochino piso. Por mal que nos vaya, si dicha ofrenda de deglución cae en el piso, un par de servilletas y un poco de fabuloso vuelven las cosas a su normalidad. Pero insistimos, por no sé qué clase de instinto animal, en exponer nuestras manos como si con ello pudiéramos disminuir las consecuencias del desastre. Lo único cierto es que no hay jabón inventado por el hombre que saque el olor a vómito de las manos en menos de 5 lavadas … y aun así las mamás la seguimos ofreciendo como balde ante cada incidente.

 

  1. Decir “chao, me voy” para convencer a nuestros hijos de irse del parque. ¿Qué alguien me explique? Funciona un par de veces, no lo niego, pero tiene las mismas consecuencias que la historia del pastorcito mentiroso. Después de usarlo en exceso, nuestros hijos tienen clarísimo que los amamos mucho como para abandonarlos a su suerte en una arenera. Pero nosotros insistimos y el “chao, me voy” se vuelve una retahíla de “chao, me voy, me fui, me estoy yendo, oye que me voy a ir, mira como camino, ahora si me voy, ay chaooooo, nos vemos después, oye que estoy diciendo chao, que me voy”. Mientras ellos nos miran de reojo sabiendo que no iremos a ninguna parte, y esperan pacientemente nuestro regreso con el rabo entre las piernas prometiendo esta vez helados, horas de tv y golosinas si nos hacen caso, por favor.

 

  1. Utilizar el retrovisor para supervisar cualquier percance en la parte trasera de nuestro carro. Entiéndase por parte trasera: a nuestro retoño que va en la silla de atrás y no a la visibilidad de la carretera. Si los policías de tránsito quisieran recolectar más plata, desistirían de las cámaras para registrar exceso de velocidad, y se dedicarían a poner comparendos a cada mamá que no haya ubicado bien el espejo retrovisor. El diseñador del espejo retrovisor podría deprimirse si supiera que las mujeres lo usamos para verificar nuestro maquillaje en un semáforo, y las mujeres que además somos mamás para tener un ojo puesto en el pequeño pasajero. Sí, es un grave error que atenta contra la seguridad. Podemos perder de vista un poste, un bolardo, un gatito, con tal de tener la seguridad de que nuestro hijo va en perfectas condiciones. ¿qué alguien me explique?

 

  1. Cerrar la puerta del baño. Creer que vamos a ir al baño solas es un acto de fe. Cerramos la puerta como para burlar al destino, pero más nos demoramos en sentarnos en la fría taza, que nuestros hijos en abrir la puerta buscándonos desesperados para hacernos compañía. Pareciera no importarles a nuestras pequeñas garrapatas nuestro motivo para ir al baño, sea número uno o sea número dos, ellos necesitan estar con nosotros en ese pequeño espacio de 2 metros cuadrados. Las charlas de baño son increíbles si no fuera por lo humillante de nuestra posición. Yo incluso las he llevado a cabo con el niño sentado en mis piernas, y eso, sí que es una verdadera prueba del famoso multitasking. Lo difícil es acordarse ahora de cerrar la puerta cuando estamos con otras personas en la casa… ¿Qué alguien me explique?

 

  1. Planear hacer miles de tareas pendientes para cuando los niños se duerman. Lavar la loza, terminar ese libro, redactar ese mail, arreglar el clóset, ponernos una mascarilla, llamar a la mamá, hacerle el favor que te pidió tu mejor amiga … a duras penas a veces logro lavarme los dientes después de dejar a Lolo dormido, y eso porque mi 10% me obliga a hacerlo a pesar de la pereza. Mis muelas se lo agradecen.  ¿qué alguien me explique? Con que ganas una mamá logra poner en marcha otras tareas, que no sea arruncharse con el maridito, a esa hora. Tengo una lista pendiente que quizás nunca voy a cumplir porque prometo y prometo durante el día que a la noche la voy a hacer.





¿Qué alguien me explique por qué conseguimos quien nos cuide a los niños por la noche para poder ir a una fiesta pero no pensamos en quien nos los va a cuidar al otro día mientras se nos pasa el guayabo?  ¿Qué alguien me explique por qué no me he rapado si halarme el pelo es el juego favorito de mi hijo? ¿Qué alguien me explique por qué en vez de escribir un post sobre estas bobadas no estoy durmiendo?

 

Perdonen. No es mi culpa. Me faltan horas de sueño, otro par de manos, un ojo en la nuca y un quiropráctico musculoso que me atienda día de por medio.  Lo siento mundo.  Soy mamá y soy torpe. Pero lo que me falta en destreza me sobra en constancia… y tengo un hijo que no me ha salido tan mal para probarlo.

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  • Me siento tan identificada con la 1,2 y 4 pero no se me había ocurrido pensar que es de toda mamá lo de las manos creí que era mío y no entendía que es algo automático, lo del chao me voy pues es muy común en el parque ver a muchas mamás haciendo lo mismo, te faltó que después de tanto decir chao una va y se esconde de donde lo podemos ver pero El a nosatras no … ji ji ji y lo del baño es mi diario vivir es un poco difícil estar en el sin espectador y preguntando porque? y porque?

  • Super…me identifico con cada uno..mas con la del baño…si tambien lo cargo jajaj….porfa me puedes dar el nombre de los libros de Rafael Pombo y demas buenos, no vivo en Colombia…y cuando fui compre un libro de 365 cuentos ..pero no se para que edad es …porque tiene tanto vocabulario rebuscado que me aburre…asi que ni lo uso con mi hijo…gracias .. buenas noches!!!

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