Como mamás y como primerizas cometemos toda clase de errores. 

No darle al bebé su dosis diaria de sol, abrigarlo en exceso, salir corriendo a urgencias cada vez que tose, o porque come de más o come de menos son de los errores más comunes. Yo los he cometido todos, sobretodo estos 5 que además de comunes son bobos, pero terminan complicándole y amargándole a uno la existencia. Si usted está a tiempo aprenda y evítelos.

  • Decirle al mundo “dejé las pastillas voy a encargar”

Quiere usted perder su tranquilidad? Quiere usted ser bombardeada con mil quinientas preguntas a las que no les tiene respuesta? Quiere usted ser el tema de conversación en la fiesta donde no está? Quiere usted que la miren con cara de pesar? Entonces simplemente dígale a sus familiares y amigos que decidió tener bebé. Éste es el error número uno. Resulta que no todas quedamos embarazadas con la misma rapidez y mientras eso ocurre cada vez que la vean le van a preguntar como va la cosa. Póngase a la tarea pero, como diría mi abuela, coma callada. Se hará un favor a usted y de paso un gran favor al mundo que no se sentirá incómodo si la cosa después de meses no le ha cuajado.

  1. Subir a las redes sociales las ecografías.

No hay lágrimas de felicidad más reales y más lindas que las que nos invaden cuando oímos por primera vez el corazón de nuestro bebé. Esa primera ecografía es de las cosas más perfectas que he visto en mi vida. Cuando tuve la de Lolo en mis manos no paré de mirarla por 5 días seguidos, la besaba, la apretaba contra mi pecho y hasta le hablaba. Me sentía embriagada de felicidad y quería que el mundo entero se contagiara. Pero me contuve porque esa foto en blanco y negro que se había vuelto mi vida entera, para el resto del mundo era una mancha desenfocada, pixelada y confusa en la que cualquiera puede ver lo que quiere ver. De hecho me cuesta encontrar otra diferencia entre las ecografías que no sea el valor que tienen para los padres. Así que mándele la foto en privado a sus familiares y libere de la presión al resto de gente que solo va a ver un blur y se va a sentir obligado a comentar: que lindo.

  1. Cantar victoria.

Han visto esos vídeos de atletismo donde el que ha liderado toda la carrera es superado por escasos centímetros y segundos antes de llegar a la meta? Tal cual pasa cada vez que abrimos nuestra boca y decimos que nuestro bebé ya pasa la noche derecho o que nuestro bebé ya dejó el pañal. Es sólo que cantemos victoria y nos sintamos los mejores papás del mundo para que segundos después nuestro bebé, parece que lo hiciera de aposta, nos demuestre lo equivocados que estamos y lo ilusos que fuimos al creer que lo habíamos logrado. No importa si su bebé lleva 3 meses durmiendo derecho en su cuna el día que usted le dice al mundo que lo hace ésa noche se despertará 3 veces, pedirá tetero y se calmará únicamente si usted lo arrulla. Cabe anotar que usualmente los peores episodios ocurren con la visita a la que se le ha alardeado lo maravilloso que es el hijo de uno. Nunca cantemos victoria que nos esperan años y años para que los hijos encuentren el momento perfecto para hacernos quedar mal.

  1. Pedir consejos

Todos tienen una historia que contar, un remedio que recomendar, una manera de criar, un colegio, un método, un libro así como mil criticas de tu manera de hacerlo. No preguntes sino estás dispuesta a aceptar que todo lo has hecho mal. Si le preguntas a tu amiga hippie vas a terminar botando la mitad de alimentos de tu nevera, comprando pañales ecológicos y comiéndote tu placenta. Si le preguntas a tu abuela vas a terminar curándole el hipo con un algodón pegado en la frente y comiendo sancocho de gallina los 40 días de dieta. Si le preguntas a una partera no vas a dejar que otra mujer alce a tu bebé porque si tiene el periodo corres el riesgo de que le de pujo. Si le preguntas a tu amigo que estudió 5 semestres de medicina vas a pasar todo un día pidiendo cita con un especialista porque ese lunarcito que se ve con lupa parece peligroso.

  1. Creer que la vida es como un comercial y que necesitamos todo lo que ahí vemos.

Y no solamente porque nunca estaremos tan bien peinadas, tan bien vestidas, tan sonrientes, tan sin ojeras, tan perfectas como esas mamás de comercial que ni deben ser mamás. Sino porque, la verdad sea dicha, ninguno de esos productos funcionan tan bien como se promocionan. Ese jabón cuya promesa es abducir el sueño y darle al bebé, y a los papás, noches de paz no es tan efectivo. Esos dispositivos plásticos para las esquinas de la mesa que compramos por culpa de nuestra paranoia hasta el momento para lo único que me han servido es para que Lolo juegue a pegarlos y chuparlos mientras almorzamos. Esa prueba casera que te asegura a los pocos meses de gestación descubrir el sexo del bebé es la mejor mentira de la historia y, debo confesar, a mi me atinó con la respuesta.

Sigamos nuestro instinto que no podemos estar tan equivocadas. Y si lo estamos pues tampoco es tan grave. Mi mamá seguramente tuvo la mitad de precauciones conmigo y a la larga (depende a quien le pregunte) yo no salí tan defectuosa.

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Por muy buen papá que usted sea, el 90% de la paternidad recae sobre nosotras las mamás…

Sin un discurso ultra feminista, usando brasier, afeitándonos las piernas, sin salir a marchar, sin despreciar al género masculino y sin quererlo destruir, las mamás hemos logrado darle la vuelta a uno de esos aspectos que hasta hace 50 años, parecía imposible: el rol de los hombres en el hogar. Nuestros abuelos no hacían lo que hicieron nuestros papás y nuestros papás no se acercan a lo que hoy hacen nuestros esposos.

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Los papás de hoy reivindican su paternidad siendo más maternales. Nos acompañan al ginecólogo y al pediatra, cambian pañales, hacen teteros, llegan temprano, tienen licencia de paternidad, limpian vómitos, se levantan a media noche y si por mi fuera hasta darían teta. Muchos creerán que este cambio ha significado un repartición de cargas entre papás y mamás llegando a un equilibrado 50-50. Pero después de una larga y consciente reflexión ante el espejo, he llegado a la conclusión que por muy buen papá que usted sea, su ayuda representa el 10 por ciento dejando el 90 restante sobre nuestros hombros o, para ser más exacta, sobre nuestras caderas. Es mi teoría, a la que llamaremos “La teoría del 10%” basada en ningún estudio científico y comprobada únicamente por un caso de éxito: el mío. Antes de lanzarme tomates o darme unfollow (para que vean que soy una mamá vanguardista) déjenme explicar la teoría del 10% ya que tengo el extraño presentimiento que también aplica para usted:

Tenemos un gran 100% que representa nuestro universo como padres de familia. 50% de mamá 50 % de papá … hasta que analizamos nuestras variables.

Un espermatozoide fecunda un óvulo. El espermatozoide es de ellos, el óvulo nuestro. Perfecto! Se mantiene el equilibrio:

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El óvulo está en un ovario, el ovario está en una trompa de Falopio, la trompa está en… para no hacer esto más largo resumo: todo esto está en nuestra barriga. Por cuestiones de diseño y biología quedamos:

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Durante los primeros tres meses de embarazo ellos siguen su vida normal mientras nosotras sufrimos mareos, náuseas, vómito, acidez, ganas incontrolables de orinar a toda hora, cansancio y sueño excesivo. Molestias que nos dejan en un:

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El resto del embarazo nosotras sufrimos estreñimiento, incontinencia urinaria, hinchazón de pies y tobillos, dolor de espalda, calambres, estrías, manchas, kilos de más y por si fuera poco nos volvemos unas maquinitas expendedoras de gases del tracto digestivo. Ellos claramente nos ganan en eso de ser maquinitas expendedoras pero para ellos no es una molestia sino una diversión, teniendo en cuenta los otros síntomas el porcentaje de ellos sigue a la baja:

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Eso si, no es que estos primeros meses todo sea paz y amor para ellos. Ya que les corresponde calmarnos los antojos, soportar estoicamente nuestros cambios de ánimo y aprender a manejar el alboroto de nuestras hormonas. Aceptemos que no somos nada fáciles y cedamos un poco:

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Llega el parto. Ni siquiera voy a desgastarme hablando de esto, con una pequeña lista de palabras creo que pueden hacerse una idea: contracción, pujar, placenta, tapón mucoso, cordón umbilical, tacto vaginal, episiotomía, membranas, dilatación, desgarro, epidural, expulsión, cavidad, pañal de maternidad. Lo más coherente es que quedamos en un:

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Después aparece nuestra amiga la lactancia que por bien que nos trate nos arranca miles de lágrimas y a algunas hasta un poquito de piel. En honor a nuestras pochecas, que no vuelven a ser las mismas, acordemos un:

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Vale aclarar que cuando les preguntamos si estamos gordas, si allá abajo la cosa se siente diferente o que si nuestro cuerpo era mejor antes, nos mienten cariñosamente y nos llenan de autoconfianza. Gracias, así que tomen este abono:

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Comienza la crianza que hace ver todo lo anterior como un paseo y ellos siguen ahí siendo la mano dura cuando la necesitamos y reemplazándonos cuando la paciencia comienza a flaquear. Les doy varios puntos extra porque bien podrían hacerse los desentendidos y no lo hacen.

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Nosotras nos acostumbramos, por no decir resignamos, a ir al baño en 2 minutos con la puerta abierta mientras tratamos de que el bebé, que siempre nos acompaña, no haga estragos debido a su obsesión con el papel higiénico. Ellos fingen estreñimiento, cada entrada al baño no es de menos de 20 minutos y su única compañía es el celular. Odio resaltar lo obvio pero nosotras volvemos a ganar:

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Ellos nunca saben donde están guardadas las cosas, pueden dormir más que nosotras pero siempre aseguran estar más cansados, no pueden hacer dos cosas al mismo tiempo y si fueran ellos los que quedaran embarazados se agotarían las existencias de anestesia en el mundo, la licencia de maternidad duraría 3 años y le seguirían otros 2 de incapacidad por traumatismo. Ahora nos quedan debiendo:

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Les perdono un poco su deuda y les dejó un -20% porque por el hecho de ayudarnos tienen que aguantar (no se como lo hacen) que les digamos una y otra vez que como ellos hacen las cosas no es, además deben soportar nuestras órdenes y recriminaciones disfrazadas de consejos amorosos: “no mi amor es mejor que le pongas el pañal como yo se lo pongo, de razón que ayer amaneció con la pijama mojada”, “corazón ya te he dicho que es mejor si alzas al bebé como yo lo hago”, “mi vida que no revuelvas el tetero así, cuantas veces te lo tengo que decir?, yo ya lo hubiera hecho y con una sola mano”.

Una cosa si es innegable ser papás les eleva el sex appeal, nada despierta más suspiros que verlos cargar un bebé. Una mujer con un bebe en brazos por la calle nos da pesar. Un hombre con un bebé en brazos nos hace envidiar a la esposa, querer ser madres 10 veces y tratamos de coquetearle diciendo un: tan divino!!!!! La paternidad los vuelve tan increíblemente sexys y a la vez tan tiernos que el único capaz de igualarles podría ser el gato con botas de Shrek. Esta batalla si la tenemos perdida…recuperan lo que deben y se ganan un 10, he ahí el famoso 10%

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Un 10% nada despreciable porque se siente como un 80%. Sin ese 10 nuestra existencia sería muy miserable. No cabe duda que con ese porcentaje nos hacen la vida mucho más fácil, feliz y divertida; y aunque la mitad de las veces los queremos ahorcar, el hecho de no tenerlos al lado sería el pasaporte directo a un hospital psiquiátrico.

Si después de analizar los datos usted es de las afortunadas que puede incluir a su esposo en la muestra, vaya bese, apapache y dele una noche libre a su 10%. No se le olvide que por más que amé a su bebé primero está su marido. En mi casa Lolo, por más increíble que sea, no desbanca del trono a Nuwo, finalmente es con él, con mi 10% , con el que voy a compartir el resto de vida. Además a mi 10% no va a empezar a darle pena abrazarme en público, no se va a conseguir una novia y le va a seguir pareciendo parchado viajar conmigo…. espero!.

Si usted es de las verracas que únicamente tuvo el 2% del espermatozoide, es mi ídolo y me le quito el sombrero porque a falta de ese 10% usted se merece un 200%.

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December: Month that intoxicates us in happiness, love to the world and good desires. It’s the perfect month to share with your family. The novenas, candle night, Christmas Eve, fool’s day, new year’s eve, the magi… a thousand and one excuses to have incredible moments with them. The hangover comes in January when we realize that the excess of family, just as the one with food, has its contraindications. Overcoming family vacations without at least a squabble is a complete challenge and requires a lot of patience, tolerance and love (now I understand why these words always go in Christmas slogans).




If someone has returned from holidays without feeling the desire for at least one second of choking a family member, as nice as he is, he must be an orphan, be pending on being sanctified, or as in most cases, be a man. It’s not a secret that we women complicate things a lot more, especially when we are moms.

My advice to not mess up future vacations or start counterpointing a family member, which will later bring regret, is to prepare the best answer to give against adversities. By adversities I mean a series of unfortunate comments that didn’t had the opportunity to have a trip through the brain before getting to the mouth and that once you are a mom there will always be someone who will make it. For the one who makes them they might be inconsequential and fun, but for us they wake up the Charles Manson that we have inside.

  1. “Today you girls are weak. I don’t understand why you complain. For me it was hard, with four babies in a row, without a babysitter, with cloth diapers and a husband like the ones in those days that didn’t help at all.”

Answer that you would like to give: What a misery that you had to live in that era. I suppose that, besides disposable diapers, safe contraconception methods were not invented yet, because who the hell would want 4 children in 5 years. Actually, how did you get pregnant with a husband that wasn’t at home? I understand your problems but I would also be consumed.

Answer that you should give: Smile and send them to Coventry.

  1. “I would’ve already slapped that kid; he won’t whine like that to me.”

Answer that you would like to give: If you had children (because paradoxically this phrase is always given by people without children) that if in the middle of the whining I get equally or more violent than him, the thing will get worse to the point of triggering World War III. By being condescending I’m trying for you to have a nice moment and carry out things the good way. In the tranquility and intimacy of our house I’ll see how to fix it.

Answer that you should give: Smile and send them to Coventry.

  1. “Are you gonna sleep now? Don’t be so boring!”

Answer that you would like to give: You find it boring that I spent all the day at the pool, not laid down tanning like you did, but playing shark, drowned and jellyfish (introduce your face in the water and make bubbles until you can’t have one more broken vessel). You find it boring that I had to go to the pool again while you were napping before lunch? I think I should rest because you aren’t going to help me take care of him and you are only going to carry him 5 seconds for the pic you’re going to take.

Answer that you should give: Smile and send them to Coventry

  1. “Lolo is spoiled and apathetic, you should see Faustina’s grandson how sympathetic he is with everybody.”

Answer that you would like to give: If you visited him more often maybe you wouldn’t be such a stranger to him. If you knew him a little bit more you would know that he doesn’t like to be forced to be hugged, that it hurts him when they squish his cheeks and that he gets scared when you scream at him, even if it’s that tong twister that you think it’s funny. Maybe that’s why he runs away frightened all the time. Lolo isn’t apathetic, he is selective. Ah and I don’t care about Faustina’s grandson.

Answer that you should give: Smile and send them to Coventry.

  1. “The kid was fine until his mom arrived”

Answer that you would like to give: What the f… hell are you trying to say? I’m not even going to try to elaborate an answer, come here and receive your slap.

Answer that you should give: Smile, send them to Coventry and go for a drink.

If the drink doesn’t help think that everything can always be worse, I know some that came up with this jewel: “I don’t know who that kid looks like, because that person is not from this side of the family.”

And if you felt identified, alluded or attacked with at least one of these phrases, just smile and send me to Coventry. To be a happy mom sometimes that’s all you need.

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Diciembre: Mes que nos embriaga de felicidad, amor por el mundo y buenos deseos. Es el mes perfecto para compartir en familia. Las novenas, el día de las velitas, noche buena, día de los inocentes, año nuevo, reyes… mil y una excusas para pasar momentos familiares increíbles. El guayabo nos llega en enero cuando nos damos cuenta que el exceso de familia, así como de comida, tiene sus contraindicaciones. Superar unas vacaciones familiares sin al menos una pequeña rencilla o un cruce de frases fuertes, es todo un reto y requiere de mucha paciencia, tolerancia y amor (Comienzo a entender porque estas palabras siempre van en los slogans de navidad).




Si alguien ha regresado de unas vacaciones sin haber sentido al menos por un segundo ganas de ahorcar a algún familiar, por querido que sea, debe ser huérfano, estar pendiente de santificar o, en la mayoría de casos, ser hombre. No es un secreto que las mujeres todo lo complicamos y más aún cuando somos mamás.

Mi consejo para no dañarse futuras vacaciones o empezar un contrapunteo con alguien de la familia, del que después se va a arrepentir, es que prepare la mejor respuesta que puede dar ante las adversidades. Por adversidades me refiero a una serie de comentarios desafortunados que no tuvieron la oportunidad de darse un paseo por el cerebro antes de llegar a la boca y que una vez eres mamá no faltará quien te los haga. Para el que los hace puede que sean poco trascendentales y divertidos pero a nosotras nos despiertan el Charles Manson que llevamos dentro.

1. “Ustedes ahora son muy flojas. Yo no entiendo de que se quejan. A mi si me tocó difícil, con cuatro bebés seguiditos, sin empleada, con pañales de tela y con un esposo como los de antes que no ayudaban para nada”

Respuesta que quisieras dar: Que embarrada que te haya tocado vivir en esa época. Supongo que, además de pañales desechables, tampoco se habían inventado métodos de anticoncepción seguros porque a quien se le ocurre tener 4 hijos en menos de 5 años. Es más, a que hora lograbas quedar embarazada con un marido que no se aparecía por la casa. Entiendo tus achaques yo también estaría rendida.

Respuesta que debes dar: Sonríe y hazte la güevona

2. “Yo ya le hubiera dado una buena palmada a ese niño; a mi si que no me venga a hacer ese berrinche”

Respuesta que te gustaría dar: Si tuvieras hijos (porque paradójicamente esta frase siempre es dicha por gente sin hijos) entenderías que si en medio de este berrinche me pongo a la par o más violenta que él, la cosa no va a mejorar sino por el contrario va a empeorar al punto de desencadenar la tercera guerra mundial. Estoy tratando de que tengas un momento mas ameno al ser condescendiente y llevar las cosas por la buena. Yo ya veré en la tranquilidad e intimidad de mi casa como lo corrijo.

Respuesta que debes dar: Sonríe y hazte la güevona

3. “Te vas a acostar ya? No seas tan aburrida”

Respuesta que te gustaría dar: Te parece aburrido que haya estado todo el día en la piscina, no echada bronceándome como tu, sino jugando a tiburón, ahogados y medusa (meter la cara y hacer burbujas hasta que los ojos no pueden tener un vaso más reventado). Te parece aburrido que haya tenido que volver a otra tanda de piscina mientras tu le hacías la siesta al sancocho? Creo que me merezco descansar ya que mañana tu no me vas ayudar a cuidarlo y solo lo vas a alzar los 5 segundos que te demoras tomándote una foto con él.

Respuesta que debes dar: Sonríe y hazte la güevona




4. “Lolo está muy mimado y antipático, vieras el nieto de Faustina lo simpático que es con todo el mundo”

Respuesta que te gustaría dar: A lo mejor si lo visitaras más seguido no le parecerías tan extraña. Si lo conocieras un poquito más sabrías que no le gusta que lo traten de abrazar a la fuerza, que le duele cuando le pellizcan los cachetes y que se asusta cuando le gritas, así sea ese trabalenguas que te parece tan divertido. Creo que por eso cada vez que te ve sale despavorido. Lolo no es antipático, es selectivo. Ah y el nieto de Faustina no puede importarme menos.

Respuesta que debes dar: Sonríe y hazte la güevona

5. “El niño estaba bien hasta que llegó la mamá”

Respuesta que te gustaría dar: Qué pu… carajos estás queriendo decir? Ni siquiera voy a intentar elaborar una respuesta, acércate y toma tu cachetada.

Respuesta que debes dar: Sonríe, hazte la güevona y ve por un trago.

Si el traguito no ayuda piensa que todo siempre puede ser peor, conozco a algunas que les salieron con ésta joya: “Yo no sé a quién se parece ese niño, porque por este lado de la familia no es.”

Y si eres de las que te sentiste identificada, aludida o atacada con alguna de estas frases, simplemente sonríe y hazte la güevona. Para ser una mamá feliz a veces eso es todo lo que se necesita.

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Dicen que la clave de la felicidad está en no compararse con nadie… o al menos no con alguien que esté en una situación mucho mejor que la nuestra. Se podría pensar que si lo hacemos al revés, con alguien que esté en una situación peor, la cosa podría funcionar.

Pero después de la explosión de dicha, satisfacción y agradecimiento llega la culpa, el pesar y hasta el remordimiento. Así que, a la larga, siempre va a ser más sano no compararse, ni mirando para arriba ni mirando para abajo. Yo lo tengo claro, aunque ojo, por tenerlo claro no estoy diciendo que lo haga. No tengo que repetirles que soy mamá, es decir, predico cosas que no aplico, enseño cosas que no sé, cocino cosas que no me como y exijo cosas que no hago. Y es que desde el primer día que hacemos público nuestro embarazo empiezan las comparaciones, casi siempre (por no decir siempre) odiosas.

“Cómo se puso de fea, hinchada y brotada.”

“Yo no me engordé tanto como ella, debe tener esa barriga llena de estrías.” 

“Disque lo va a tener en clínica, con médico profesional, anestesia y si algo se complica le hacen cesárea; mucha floja.” 

Dentro del universo de “mamitas y papitos” (como vilmente insisten en llamarnos profesores y enfermeras) si no fuera por las comparaciones de seguro no habría tema que tocar con otros ¨papitos y mamitas”.

“El mío ya pasa la noche derecho, el tuyo no?”

“El mío caminó a los 9 meses, el tuyo no?”

“El mío ya había dejado el pañal, el tetero y hasta hablaba cuando tenía esa edad. Como así, el tuyo no?” 




Obviamente, y por fortuna valga la pena decirlo, para cada mamá no habrá mejor hijo que el propio. Sabemos que hay más bonitos, más juiciosos, más inteligentes, más simpáticos, menos llorones y aún así, no me pregunten por qué, ninguno es ni será mejor que el de nosotros. Debe ser por esto que la mayoría de veces en lugar de ser solidarias con otras mamás, preferimos alardear e incluso mentir para sentir que nuestro rol está siendo mejor desempeñado.

“Obvio, desde los 3 meses nosotros no sabemos lo que es levantarse a media noche.”

“Pero por supuesto, antes nos tocó atajarlo sino a los 8 meses correría en una maratón.”

“Por favor, el mío ya empezó clases de mandarín pero el alemán sigue siendo su favorito.”

Yo, como todas, he alardeado, exagerado, omitido y mentido haciendo quedar bien a Lolo. Pero un día cedí, decidí no contestarle a mi “oponente¨ con más elucubraciones maternales y descubrí que todas somos iguales. Lo único que queremos es saber si la estamos cagando o lo estamos haciendo bien y para eso necesitamos compararnos.

  • Pepito (el nombre real ha sido modificado para proteger su identidad) come de todo. Todas las frutas y todos los vegetales le encantan.
  • Que bueno, en cambio a Lulo (el nombre también ha sido modificado para proteger su identidad) no le gustan las frutas ni las verduras, no hemos podido con eso.
  • Bueno, Pepito no come todas. A veces me recibe mango o banano. Pero no siempre y es una peleadera. Y las verduras toca cocinadas y escondidas en un pedazo de carne. En fin, casi siempre termino cuñándole con un tetero para que se alimente.

Siendo las cosas así, a manera de labor social he decidido confesar mis verdades para que cuando se comparen conmigo: se compadezcan, me miren con cara de sobradoras o, mejor aún, se relajen: Lorenzo caminó a los 13 meses y no antes, aún nos despierta a la madrugada, la mayoría de esas despertadas me lo llevo a mi cama, todavía pide tetero para dormirse por las noches, sólo dice mamá, papá, tete, pepa y amapatacamaaatapita, que no he logrado saber que significa; a veces es tan inquieto y alborotado que me hace quedar muy mal con la visita, no le gustan las frutas, es una verdadera odisea cambiarle un pañal y la mayoría de cosas me las pide con un llantico constante y desesperante parecido al de Chewbacca.

Eso si, debo reconocer: El mío, desde los dos meses, posa para las fotos, el tuyo no?

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They say that they key to happiness is not comparing yourself to anyone else… or at least not with someone who is in a situation much better than ours. We could think that if we do it backwards, with someone who is in a worse situation, it could work. But after the bliss explosion, satisfaction and thankfulness comes guilt, pity and even remorse. So in the long term, it will always be better to not compare yourself, not looking neither up nor down. I have it clear, but be careful, having it clear doesn’t mean I do it. I don’t have to repeat to you guys that I am a mom, in other words, I preach things that I don’t apply, I teach things that I don’t know, I cook things that I don’t eat and I demand things that I don’t do. Since that first day that we make public our pregnancy the comparisons start, almost always (not to say always) hateful.




“She turned so ugly, porky and full of rashes.”

“I didn’t fatten as much as her, she must have her belly full of stretch marks”.

“She’s gonna have him at a clinic, with a professional doctor, anesthesia and if something goes wrong they’ll do a cesarean section; she’s so weak”.

In the universe of “mommies and daddies” (how vilely teachers and nurses insist in calling us) if it wasn’t for comparisons there wouldn’t be any topics to touch with other “mommies and daddies” for sure.

“Mine can pass a night strait, doesn’t yours?”

“Mine walked when he was 9 months old, didn’t yours”

“Mine stopped using diapers, feeding bottle and even spoke when he was that age. How come yours doesn’t”

Obviously, and luckily it’s something worth saying, for each mom there’s no better child than her own. We know there are more cute, compliant, intelligent, sympathetic, less weeping and even so, don’t ask me why, no one will be better than ours. That might be why the majority of times instead of being compassive with other moms, we prefer to brag and even lie to feel that our role is being executed better.

“Since the third month we don’t know what it is to wake up at midnight”.

“Off course, we actually had to catch him up because if not at the 8th month he would run a marathon”.

“Please, mine already started taking mandarin classes but german is still his favorite”.

My self, like all others, have bragged, exaggerated, omitted and lied making Lolo show off. But one day I gave up, decided not to respond to my “opponent” with more maternal musings and discovered that we are all the same. The only thing we want to know is if we are messing up or doing it well and in order to do that we need to compare ourselves.

Jonnie Doe (the real name has been changed to protect his identity) eats everything. He loves all fruits and veggies.

“Awesome, but Lulo (his name has been changed as well in order to protect his identity) doesn’t like fruits or veggies, we haven’t been able to change that.”

“Okay, Jonnie Doe doesn’t eat all of them. He sometimes accepts to receive mango or banana. But not always and it’s a quarrel. And veggies have to be cooked and hidden in a piece of meat. Well, I always end up complementing with a feeding bottle in order to nourish him”.

Things being like that, as a social labor I have decided to confess my truths so that when you compare with me: look at me with a snobbish face, conmmiserate me or, even better, relax yourselves: Lorenzo walked when he was 13 months old and not before, he still wakes us up at dawn, the majority of those wake ups I take him to my bed, he still asks for a feeding bottle to sleep at night, only says “mamá, papá, tete, pepa and amapatacamaatapita”, which I haven’t been able to figure out its meaning; he is sometimes so restless and rowdy that he makes me feel embarrassed with guests, he doesn’t like fruits, it’s a true odyssey to change his diapers and he asks for most things with a little, constant and exasperating weeping similar to Chewbacca’s.

However, I do have to recognize: Since he was 2 months old, my son poses for pics, doesn’t yours?

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