La teoría del 10%

Por muy buen papá que usted sea, el 90% de la paternidad recae sobre nosotras las mamás…

Sin un discurso ultra feminista, usando brasier, afeitándonos las piernas, sin salir a marchar, sin despreciar al género masculino y sin quererlo destruir, las mamás hemos logrado darle la vuelta a uno de esos aspectos que hasta hace 50 años, parecía imposible: el rol de los hombres en el hogar. Nuestros abuelos no hacían lo que hicieron nuestros papás y nuestros papás no se acercan a lo que hoy hacen nuestros esposos.

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Los papás de hoy reivindican su paternidad siendo más maternales. Nos acompañan al ginecólogo y al pediatra, cambian pañales, hacen teteros, llegan temprano, tienen licencia de paternidad, limpian vómitos, se levantan a media noche y si por mi fuera hasta darían teta. Muchos creerán que este cambio ha significado un repartición de cargas entre papás y mamás llegando a un equilibrado 50-50. Pero después de una larga y consciente reflexión ante el espejo, he llegado a la conclusión que por muy buen papá que usted sea, su ayuda representa el 10 por ciento dejando el 90 restante sobre nuestros hombros o, para ser más exacta, sobre nuestras caderas. Es mi teoría, a la que llamaremos “La teoría del 10%” basada en ningún estudio científico y comprobada únicamente por un caso de éxito: el mío. Antes de lanzarme tomates o darme unfollow (para que vean que soy una mamá vanguardista) déjenme explicar la teoría del 10% ya que tengo el extraño presentimiento que también aplica para usted:

Tenemos un gran 100% que representa nuestro universo como padres de familia. 50% de mamá 50 % de papá … hasta que analizamos nuestras variables.

Un espermatozoide fecunda un óvulo. El espermatozoide es de ellos, el óvulo nuestro. Perfecto! Se mantiene el equilibrio:

50 50

El óvulo está en un ovario, el ovario está en una trompa de Falopio, la trompa está en… para no hacer esto más largo resumo: todo esto está en nuestra barriga. Por cuestiones de diseño y biología quedamos:

48 52

Durante los primeros tres meses de embarazo ellos siguen su vida normal mientras nosotras sufrimos mareos, náuseas, vómito, acidez, ganas incontrolables de orinar a toda hora, cansancio y sueño excesivo. Molestias que nos dejan en un:

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El resto del embarazo nosotras sufrimos estreñimiento, incontinencia urinaria, hinchazón de pies y tobillos, dolor de espalda, calambres, estrías, manchas, kilos de más y por si fuera poco nos volvemos unas maquinitas expendedoras de gases del tracto digestivo. Ellos claramente nos ganan en eso de ser maquinitas expendedoras pero para ellos no es una molestia sino una diversión, teniendo en cuenta los otros síntomas el porcentaje de ellos sigue a la baja:

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Eso si, no es que estos primeros meses todo sea paz y amor para ellos. Ya que les corresponde calmarnos los antojos, soportar estoicamente nuestros cambios de ánimo y aprender a manejar el alboroto de nuestras hormonas. Aceptemos que no somos nada fáciles y cedamos un poco:

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Llega el parto. Ni siquiera voy a desgastarme hablando de esto, con una pequeña lista de palabras creo que pueden hacerse una idea: contracción, pujar, placenta, tapón mucoso, cordón umbilical, tacto vaginal, episiotomía, membranas, dilatación, desgarro, epidural, expulsión, cavidad, pañal de maternidad. Lo más coherente es que quedamos en un:

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Después aparece nuestra amiga la lactancia que por bien que nos trate nos arranca miles de lágrimas y a algunas hasta un poquito de piel. En honor a nuestras pochecas, que no vuelven a ser las mismas, acordemos un:

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Vale aclarar que cuando les preguntamos si estamos gordas, si allá abajo la cosa se siente diferente o que si nuestro cuerpo era mejor antes, nos mienten cariñosamente y nos llenan de autoconfianza. Gracias, así que tomen este abono:

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Comienza la crianza que hace ver todo lo anterior como un paseo y ellos siguen ahí siendo la mano dura cuando la necesitamos y reemplazándonos cuando la paciencia comienza a flaquear. Les doy varios puntos extra porque bien podrían hacerse los desentendidos y no lo hacen.

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Nosotras nos acostumbramos, por no decir resignamos, a ir al baño en 2 minutos con la puerta abierta mientras tratamos de que el bebé, que siempre nos acompaña, no haga estragos debido a su obsesión con el papel higiénico. Ellos fingen estreñimiento, cada entrada al baño no es de menos de 20 minutos y su única compañía es el celular. Odio resaltar lo obvio pero nosotras volvemos a ganar:

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Ellos nunca saben donde están guardadas las cosas, pueden dormir más que nosotras pero siempre aseguran estar más cansados, no pueden hacer dos cosas al mismo tiempo y si fueran ellos los que quedaran embarazados se agotarían las existencias de anestesia en el mundo, la licencia de maternidad duraría 3 años y le seguirían otros 2 de incapacidad por traumatismo. Ahora nos quedan debiendo:

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Les perdono un poco su deuda y les dejó un -20% porque por el hecho de ayudarnos tienen que aguantar (no se como lo hacen) que les digamos una y otra vez que como ellos hacen las cosas no es, además deben soportar nuestras órdenes y recriminaciones disfrazadas de consejos amorosos: “no mi amor es mejor que le pongas el pañal como yo se lo pongo, de razón que ayer amaneció con la pijama mojada”, “corazón ya te he dicho que es mejor si alzas al bebé como yo lo hago”, “mi vida que no revuelvas el tetero así, cuantas veces te lo tengo que decir?, yo ya lo hubiera hecho y con una sola mano”.

Una cosa si es innegable ser papás les eleva el sex appeal, nada despierta más suspiros que verlos cargar un bebé. Una mujer con un bebe en brazos por la calle nos da pesar. Un hombre con un bebé en brazos nos hace envidiar a la esposa, querer ser madres 10 veces y tratamos de coquetearle diciendo un: tan divino!!!!! La paternidad los vuelve tan increíblemente sexys y a la vez tan tiernos que el único capaz de igualarles podría ser el gato con botas de Shrek. Esta batalla si la tenemos perdida…recuperan lo que deben y se ganan un 10, he ahí el famoso 10%

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Un 10% nada despreciable porque se siente como un 80%. Sin ese 10 nuestra existencia sería muy miserable. No cabe duda que con ese porcentaje nos hacen la vida mucho más fácil, feliz y divertida; y aunque la mitad de las veces los queremos ahorcar, el hecho de no tenerlos al lado sería el pasaporte directo a un hospital psiquiátrico.

Si después de analizar los datos usted es de las afortunadas que puede incluir a su esposo en la muestra, vaya bese, apapache y dele una noche libre a su 10%. No se le olvide que por más que amé a su bebé primero está su marido. En mi casa Lolo, por más increíble que sea, no desbanca del trono a Nuwo, finalmente es con él, con mi 10% , con el que voy a compartir el resto de vida. Además a mi 10% no va a empezar a darle pena abrazarme en público, no se va a conseguir una novia y le va a seguir pareciendo parchado viajar conmigo…. espero!.

Si usted es de las verracas que únicamente tuvo el 2% del espermatozoide, es mi ídolo y me le quito el sombrero porque a falta de ese 10% usted se merece un 200%.

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