Propósitos

Propósitos Dos Mil Diecisiete

Arrancó el 2017. Bueno, en realidad arrancó desde el primero de enero, pero mi subconsciente, y mi consciente, sólo logran encender motores hasta mediados del mes. Enero siempre ha sido para mí un mes de dos semanas, obvio las últimas. Las primeras dos, son una especie de limbo diseñado para despertar a la realidad, quitar la decoración de navidad, hacer aseo, ver Instagram y envidiar a los que siguen viajando y diseñar mi magnifico plan de propósitos para el nuevo año.



Sí, como todas, hago promesas y escribo propósitos para el nuevo año con la ingenua convicción de que este año sí cumpliré mi palabra. Aún no ha llegado febrero, y mi subconsciente y mi consciente, saben desde ya que me voy a pifiar en varios propósitos. Pero para no fracasar estrepitosamente y que en el balance del próximo enero me raje, no escribiré a continuación mis grandes propósitos recurrentes y casi siempre incumplidos cada año (hacer ejercicio, comer sano, ordenar el depósito, visitar más a mi abuela, aprender algo nuevo, leer mínimo un libro por mes) sino disparates simples que durante todo el 2017 me ayuden a controlar la úlcera:

 

  • No volveré a llegar tarde a ningún lado. Atrasaré un poco mi reloj para no darme cuenta que voy tan tarde.
  • Haré ejercicio todos los días y tendré el cuerpo que siempre he querido. Contaré como cardio alistar a mi hijo para el jardín y cruzaré los dedos para que se ponga de moda de nuevo el renacimiento o por lo menos para que la moda del vestido de baño enterizo perdure.
  • No me pondré brava si mi 10% llega más tarde de lo prometido. Me haré la dormida con la boca abierta y baba colgante y su penitencia será llevarme la comida a la cama.
  • Perderé menos tiempo en Instagram. Dejaré de seguir las cuentas a las que nunca les doy like.
  • Tendré paciencia en el tráfico capitalino. Usaré más la bicicleta.
  • Buscaré actividades extracurriculares todas las tardes para mi hijo. Jugaré con mi hijo a lo que sea.
  • No perderé la paciencia. La perderé y la buscaré de vuelta las veces que sea necesario.
  • No diré groserías. No diré groserías delante de mi hijo.
  • Todos los días comeré saludable. No me sentiré mal por comerme una salchicha.
  • Aprovecharé el tiempo. Perderé el tiempo… hey, soy mamá el poco tiempo que me queda libre lo usaré para no hacer nada, me lo merezco.
  • Ahorraré el 25% de mi sueldo. Ahorraré las monedas de 100 que me sobren.
  • Madrugaré a meditar todas las mañanas. Dormir plácidamente será mi mejor meditación.
  • No mostraré mi dedo anular si me pitan. Usaré mi dedo pulgar.
  • No comentaré en Facebook sobre política. No comentaré sobre política en Facebook durante el 2017 para ahorrar energías para las elecciones de 2018.
  • Tendré mucho más sexo. Tendré sexo.

Algo me dice que mis disparates no sirven para mayor cosa, excepto para ayudarme a terminar el año menos estresada, menos culpable y un poquito más feliz. Sólo por lo último vale la pena cumplir mis disparates; si no es siendo feliz no se me ocurre otra manera de vivir el año que nos espera. O que me espera porque este 2017 arrancó y yo nada que me doy cuenta.  



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Un comentario sobre “Propósitos Dos Mil Diecisiete

  1. jajajajajajaja pues a mí me encanta perder el tiempo por tu culpa en Instagram… /// ¡Que viva la bici! //// no eres muy amante de los perros? no tengo hijos ni motivos para convencerte de que me sigas pero si la interacción fuera de doble vía de vez en cuando sería lindo…

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