La mano que mece la cuna es la mía

La maternidad me ha vuelto monotemática, mono neurona y para colmo de males, súper miedosa. Y no hablo del temor que sentimos como mamás de que algo malo pueda pasarles a nuestros hijos, ni del miedo que nos agobia al dejarlos al cuidado de alguien más.  No me refiero a los miedos reales con los que aprendemos a vivir.

Hablo del terror que tener un niño en casa produce. Sí, tener un hijo es terrorífico.  Terrorífico porque dicen que pueden ver energías que nosotros ya no, terrorífico porque se ríen y hablan con esquinas de la casa, terrorífico porque sus juguetes suenan cuando no están en uso. Yo estoy llena de paranoias por culpa de las  las películas de terror. Los directores de cine se han encargado de poner miles de niños como protagonistas de sus películas de miedo y han alimentando mi cerebro con ideas macabras.  

La primera vez que mi hijo me despertó a las tres de la mañana gritando que había algo en su cama no sé cómo me contuve de llamar a un médium para que me dijera que nada sobrenatural estaba pasando en su cuarto. De verdad no entiendo cómo no llamé a un sacerdote a que rociara agua bendita si después del incidente mi hijo se resistía a poner un pie sobre la cama y me escalaba hasta el cuello si intentaba ponerlo de nuevo sobre ella, al mejor estilo de la niña del aro, valga la pena la analogía.. Traté de no hacerme videos y me tranquilice leyendo sobre lo normal que son las pesadillas en los niños entre los 2 y los 7 años…lo que pasa es que al mismo tiempo seguí viendo películas de terror, que por supuesto le pusieron un nivel de adrenalina mayor a este oficio de por sí lleno de voltaje, llamado maternidad.

Creo que mi vida sería más fácil si en vez de haber visto tantas películas de este género me hubiera dedicado juiciosa a ver comedias románticas.

Si nunca hubiera visto “Sexto sentido” me parecería extremadamente tierno y no un poquito estresante que mi hijo me diga que Luigi, su amigo imaginario, está sentado al lado mío y me va a acompañar hasta que él regrese del colegio para que no me sienta sola.

 

Si nunca hubiera visto “Actividad Paranormal” no brincaría de la cama cuando abro los ojos a media noche y veo a mi hijo parado mirándome fijamente para que lo suba para arruncharse conmigo.

Si nunca hubiera visto “Actividad Paranormal 2” no rogaría que nada raro se moviera o apareciera cuando veo a mi bebé dormir a través de la pantalla a blanco y negro del monitor.

Si nunca hubiera visto “El orfanato” no me daría un mini infarto cuando volteo a mirar y mi hijo está jugando con una media en la cabeza.

Si nunca hubiera visto “Mama” no me daría un tris de miedo cuando mi hijo decide ser un perro, caminar como un perro, comer como un perro y lamerse como un perro.

Si nunca hubiera visto “La mano que mece la cuna” no hubiera descartado la posibilidad de tener una nana. 

Si nunca hubiera visto “El exorcista” una orinada de mi hijo en los pantalones con amigos de visita podría parecerme un accidente normal y no una señal de alarma.

Si nunca hubiera visto “It” llevar a mi hijo a una piñata con payasos no sería mortificante.

Si nunca hubiera visto “The shinning” no le pondría tanto pereque a mi 10% para escoger el hotel para ir de vacaciones y no le tendría tanta fobia a ver gemelas vestidas exactamente igual por la calle.

Si nunca hubiera visto “El bebé de Rosmery” no desconfiaría tanto de vecinos queridos y amables que se ofrecen a cuidar a mi hijo cuando sea necesario.

Si nunca hubiera visto “Annabelle” no me traumatizaría cuando de repente en la noche suena un juguete de pilas al que puedo jurar haber apagado.

¿Por qué no puedo pensar más bien que los juguetes de mi hijo han cobrado vida pero son amorosos y divertidos como en Toy story?

Si jamás hubiera visto éstas y otras películas no se me aceleraría el corazón cuando se va la luz en mi casa, no me imaginaría que estoy rodeada por fantasmas cuando el frío hace que necesite dos cobijas extras para dormir, no sentiría que tengo que correr cuando subo la escalera y todo queda apagado detrás mío, no me daría tanta curiosidad ver jugar a mi hijo solo y tratar de escuchar si le habla a alguien más que a sus juguetes.

Y sobre todo, si nunca hubiera visto “Terror en la calle Elm” no me parecería tan difícil dejar a mi hijo al cuidado de su papá, cuando a éste le da por ponerse este saco.

 

 

14 comentarios sobre “La mano que mece la cuna es la mía

  1. Jajaja soy tan miedosa que me dio pavor seguir leyendo tu post y preferí bajar hasta el final y me encontré con la foto de tu esposo que lo que logro fue darme risa

  2. Anita me hiciste reír mucho, y tienes razón en todo lo que dices…….mis hijos ven a alguien que los mira de noche , le conté al psicólogo y me dijo que yo tenia que visitar un psiquiatra jijiijiji, que el había estudiado mucho en la universidad como para creerme, pero……….cual seria la explicación física de que un juguete apagado se prenda de noche??? y eso que olvidaste mencionar “ellos están aquí”, que lo pone a uno con los pelos de punta, en fin, cuando me de miedo de las historias de mis hijos tratare de acordarme de @vargato con su saco de rayas¡¡¡

  3. Vi Annabelle sin saber que estaba embarazada… cuando mi bebe tenia mas o menos 8 meses, llegamos al apto y el musical de la sillita del comedor estaba encendido, pero no le di importancia pero dias despues en la madrugada se volvio a activar solo, me levante de la cama lo quite y lo tire por el balcon.

  4. Anita, no he visto las pelis que mencionaste porque soy demasiado miedosa y no dormiría. Pero te cuento se mi hijo de dos años siempre me dice que no quiere dormir en su cuarto, dice: “chachacha montaña” (que hay una muchacha en la ventana) vivimos en un cuarto piso y siempre estoy explicándole que no hay nada.. (Pero en mi cabeza me da miedito)

  5. Jajaja no lo puedo creer, pensé q yo era la única q subia corriendo las escaleras cuando se apagaba la luz del primer piso, claro q yo si tengo el agravante de ver a uno q otro gasparin en la casa de mis papás, con tocada y todo de mi dedo meñique…🙈👻

  6. Me sentí más que identificada, amé las películas de terror por muchos años, era mi plan favorito, luego empecé a tener pavor y a tener ataques de ansiedad en la noche así que juré no volver a ver ni los cortos (por esta razón leí tu post tapando con la mano las fotos, luego de ser mamá todo fue peor, me negué a usar un monitor con cámara y confieso que solo lo usé en el día por q en la noche me daba panico escucha algo, apago todos los juguetes electrónicos que aún quedan en casa, y jamás miro la hora en la que me levanto cuando mi hijo me llama, ahora casi 5 años después cuando mi hijo me dice que tiene miedo de la oscuridad, que algo raro suena en su cuarto yo prefiero acostarlo conmigo que luchar contra mi propio miedo en medio de la noche y la oscuridad, así que terminó corriendo por la casa con él cargado sudando por llegar rápido a mi cama y poder cerrar la puerta, que horror,! Solo cuando mi esposo está soy feliz jejejejejjeje

  7. Ana, que post tan terrorifico!!!, no veo peliculas de terror porque de pequeña sufri este tema de los fantasmas “aun cuando ya tenía 20 años me seguian asustando ” por eso mi hijo duerme conmigo, no soy capaz de dejarlo dormir en una habitación solo ( así digan que lo estoy malcriando) NO ME IMPORTA 😊.
    En fin me encanta tus artículos emocionales.

  8. Jajajajaja…tal cual! Es como si mis pensamientos estuvieran reflejados en tu post…creía que era a la única que le sucede esto…Pero gracias a Dios no! 🙈
    Desde hace unas semanas te sigo y ya me leí todosss tus post. ME ENCANTAN!

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