Quinta ganadora

Una historia de Adriana Gómez**

**El nombre real ha sido cambiado para proteger la identidad de la autora, logrando así evitar una hecatombe familiar.

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Ser mamá y trabajar no es fácil, la mitad del mundo te juzga pues cree que irte a la oficina y dejar a tu hijo en manos de alguien que lo cuide es una infamia. Hay quienes se atreven a decir “¿y entonces para que quiso ser mamá, sino se va dedicar a serlo?”. Hay otros por el contrario, para quienes eres la mujer más valiente del universo, trabajar ocho horas o más al día (en el caso de aquellas mujeres que muy seguramente tienen jefes que no son o no han sido mamás y no entienden lo que implica), y luego de aguantarte a tu jefe, llegar a la casa a aprovechar al máximo posible antes de que el bebé caiga fundido.

Por supuesto, hago parte del grupo de mamás trabajadoras, en parte por decisión propia, en parte por necesidad, aunque confieso que tengo la bendición de tener a mi mamá que me ayuda con el cuidado de mi hijo, por lo que no tengo que dejarlo a cargo de una persona desconocida. Valientes todas las que por la razón que sea, deben dejarlos en manos de una persona de la que poco o nada saben.

Pero bueno, esto por supuesto conduce a una de esas historias de sonríe y hazte la güevona, cómo les conté es mi mamá la que me ayuda a cuidar a mi hijo mientras estoy en la oficina, sin embargo hace poco, mi mamá y mi papá fueron atacados por una peste horrible de esas que no te dejan parar de la cama en dos días. No habiendo más opciones, recurrí a mi suegra para que me ayudara, sin embargo sus destrezas para cuidar niños están bastante desactualizadas, por lo que acomodé mis horarios de la oficina de manera que pudiera recogerlo a las tres de la tarde, y así no le quedara tan complicado.

Mi hijo ya camina, y ese día en el transcurso de cinco horas que fue el tiempo en que estuvo al cuidado de mi suegra, se cayó y se hizo un chichón del tamaño de una pelota de golf, tomó agua del plato en que toma el perro, para evitar que se quemara mi suegra le puso maicena en el pañal, esta se supone es bendita, el problema es que le puso harina de trigo y eso le generó una quemadura de pañal que tuvo que ser tratada médicamente, hasta esa fecha hacía siesta en la mañana, cuando llegué estaba furioso, no había podido dormir pues estuvo participando toda la mañana en un “estudio fotográfico” mil fotos subidas a Facebook que le tomaron los abuelos en todas la poses y rincones del apartamento que se puedan imaginar. Para esa época había logrado quitarle el tetero de medio día y ya solo tomaba el tete de la mañana y la noche, fue tanto el tetero que le dieron en esas cuatro horas que no solo no comió ni un poquito del almuerzo, sino que tuvimos que volver a empezar con el proceso y por supuesto lo mismo pasó con el chupo de entretención (compraron nuevos porque no encontraron en la pañalera) a pesar que sabían que ya no lo usaba, y para completar como no le gustaba la ropa que puse en la pañalera , le compró ropa nueva (eso está muy bien), solo que le compró ropa talla 3 a un niño de nueve meses, cuando llegué parecía una gran carpa de circo con la ropa gigante.

No la critico, porque sé que todo lo hizo con la mejor intención, pero créanme aunque tenía ganas de asesinarla, por supuesto en aras de mantener una relación cordial, lo único que pude hacer fue sonreír y hacerme la güevona, y prometerme a mí misma que a menos que la emergencia sea algo similar al fin del mundo, evitaré dejar al niño al cuidado de mi suegra.

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  • Omg yo tengo una bebé de 2 meses y medio y me aterra la idea de dársela a mi suegra, si como me dice debo enseñarle a poner pañales haga me el favor Cómo crío a mi esposo????? Ojala no tenga q recurrir a ella en mucho tiempo. DIOS POR FAVOR ESCÚCHAME

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