Lolo está oficialmente en vacaciones. El viernes pasado mientras con lágrima en el ojo yo recibía el informe de sus profesoras y una carpeta llena de los trabajos más divinos y peor pintados de la historia, una pregunta se iba apoderando de mi cabeza: ¿y ahora que voy a hacer?

Vacaciones - La Nuwe FB

Reconozco que el tema de las vacaciones me venía estresando por culpa de las mismas mamás. No hay una mamá que me haya cruzado en las últimas semanas que no me haya puesto su cara de tránsito lento cuanto tocaba el tema de la proximidad de las vacaciones, y eso me puso prevenida. VA CA CIO NES, pensaba en esa palabra que cuando chiquita era un sueño y ahora se convertía en pesadilla. VA CA CIO NES y de repente empezaba a ver mamás con caras de angustia, a oír sus voces de desaliento, a imaginarme la casa patas arriba, a niños descontrolados corriendo sin pañal, a verme reflejada en un espejo mal peinada y llena de harina, a oír los vidrios de las ventanas agrietarse por la cercanía de una una hecatombe. Cursos de vacaciones? Semanas culturales donde los abuelos? Televisión en demanda? Actividades caseras? Contratar una recreacionista? Entrenamiento militar? Trabajo forzoso? Sesiones de hipnosis? De todo se me pasó por la cabeza.

Aparte de todo leí en alguna parte que no deberíamos agobiar a los niños con actividades y cursos durante las vacaciones y que más bien deberíamos darles la oportunidad de conocer el aburrimiento en casa para que despierten su imaginación. Y, pues si… pero no. Unas cuentas horas de aburrimiento al día son necesarias pero semanas completas son un desperdicio. Además no quiero aburrirme yo también y contar como una prisionera los días en el calendario que faltan para volver al jardín. Mi mamá siempre tenía un curso de vacaciones listo para mi y aún así creo que colmaba su paciencia cuando en la tarde la llamaba 5 veces a la oficina a decirle: estoy aburrida. Supongo que debo agradecerle por mi imaginación porque los videos que soy capaz de armarle a mi 10% no soy cualquier pendejada

Por otro lado tampoco me sentía preparada para ese curso de vacaciones recomendado por una amiga. Lolo aún está muy pequeño y la verdad me sale más caro que un summer camp en Minnesota y en ese caso prefiero hacer la inversión para su primer semestre de universidad.

Así, que como con todo lo que me parece difícil en la vida opte por relajarme. Lo primero que noté es que la organización de mi tiempo debería cambiar inmediatamente. Esas 4 horas libres en la mañana que me parecían tan poca cosa, tan escasas, tan rápidas, tan insuficientes para alcanzar a hacer de todo ya no están y a nadie le voy a negar que las voy a extrañar.

Mi plan, madrugar un poco, trasnochar otro tanto y aprovechar las siestas que, por fortuna, Lolo no ha dejado de hacer. De mi depende que éstas, nuestras primeras vacaciones oficiales sean divertidas y se pasen en 5 minutos, o sean tan aburridoras que parezcan los mismos 5 minutos pero bajo el agua. La clave: hacer de todo un parche. La ventaja: ya no hay afanes. El reto: disfrutar esos momentos. El propósito: no olvidar que finalmente son vacaciones y que la idea es descansar. El secreto: planificar. La motivación: quemar energía como ellos ayuda a adelgazar. El tip: olvidarse de los tacones y la ropa fina. El mantra: se va a crecer y hay que aprovechar este culicagado. La recomendación: intégrese con sus pares, es decir otras mamás con hijos de edades similares con las que pueda tomarse un café mientras ven a sus pequeños pelear por la misma pelota.

Pensando precisamente en otras mamás, me impuse el reto de hacer esto último posible. Entonces pensé en las cosas necesarias, fundamentales y casi obvias para que cualquier mamá pudiera solucionar por lo menos una tarde su “Síndrome de Vacaciones”. No una hora, ni un ratico sino TODA una tarde y diseñe una lista de exigencias:

1. Un lugar que tenga variedad de juegos para el niño.

2. Un lugar bonito, agradable, seguro.

3. Un lugar en el que me sienta tranquila porque el niño está jugando acompañado de expertos.

4. Un lugar en el que yo pueda tomarme un cafecito mientras lo veo jugar y echo lora con otras mamás.

5. Un lugar en el que yo pueda jugar con él y nos divirtamos juntos con juegos que me hubiera soñado de niña.

6. Un lugar al que sea fácil llegar y que tenga parqueadero.

Y como si alguien me hubiera leído la mente apareció Chiky Place. Un lugar que cumple con todas mis exigencias y que quiero que todas vayan a conocer conmigo.

Vamos a pasar una tarde con nuestros chiquitines en Chiky Place, para hacerlo sólo tienes que publicar una foto en tu Instagram o Facebook donde muestres algún juego loco, creativo, medio ridículo y hasta desesperado, que hayas inventado para entretenerte con tu hijo en vacaciones. IMPORTANTE: Debes citar en tu post a @LaNuwe y @Chikyplacebogota en Instagram o LaNuwe y Chiky Place Bogotá en Facebook.

Vacaciones - La Nuwe @ChikyPlace

Chiky Place Bogotá elegirá las 10 mamás que me acompañarán toda una tarde a jugar con nuestros bebés y darnos ese respiro que estamos necesitando en estas vacaciones.

Así que a publicar esta semana sus fotos porque el próximo martes 30 de junio elegiremos las 10 ganadoras.

Prepárense para una tarde de alivio en medio de este mes, calificado por muchas como el más difícil del año. Yo por lo pronto, mientras espero sus fotos impaciente, seguiré poniéndole buena cara a la temporada de vacaciones que por lo que veo no va a ser tan desastrosa como la pintan.

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  • Yo por el contrario, amo las vacaciones de mi hija y lamento no estar con ella por estar metida en la oficina frente a este computador que a veces quiero romper. Son pocos días en los que no tengo la agobiante escena de hacerla madrugar y atormentarla con un “muévete que la ruta te va a dejar”. En fin, como ya todas las mamás sabemos, se crecen tan rápido que lo único bueno que podemos hacer es disfrutarlos.

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