Mamás, lean las siguientes preguntas y contesten SI o NO con total honestidad.

1. De todos los proyectos que has emprendido en la vida, ¿ser mamá es de lejos el más desafiante, difícil y desgastante?

2. ¿Has sentido ganas incontrolables de llorar?

3. ¿Hay días que has sentido que has fracasado como mamá?

4. ¿Has perdido la paciencia por una cucharada que no te quieren recibir?

5. ¿Sabes el verdadero significado de la palabra cansancio?

6. ¿Sientes nostalgia al recordar tu barriga antes de ser mamá?

7. ¿No logras explicarte como hacían las mujeres de antes con 8 o más hijos?

8. ¿Te has sentido frustrada no sólo por las cosas que has dejado de hacer sino también por las que no has logrado que haga tu bebé?

Si todas o la mayoría de tus respuestas son un rotundo sí, eres mamá. Sabes lo maravilloso y lo tenebroso que significa serlo. Sabes que es una labor para machas. Sabes que hay días que queremos renunciar, salir corriendo, tirar la toalla, ponerle mute al mundo entero. Sabes que hay momentos dolorosamente ruidosos pero llenos de soledad. Sabes que hay otros peores llenos de incertidumbre. Sabes que por más que lo hayamos hecho bien hay días que todo sale mal. Y sobretodo, sabes que por más que queramos hacer las cosas bien a veces las hacemos mal.

Conoces la desazón y la impotencia que sentimos frente a una pataleta. Conoces el miedo al sufrimiento ajeno. Conoces la angustia de tener la responsabilidad de construir una buena o mala vida en tus manos. Sientes por primera vez lo que es un grito herido y la frustración que lo provoca. Sabes, conoces y sientes lo jodidamente difícil que es ser una buena mamá y no enloquecer en el intento. Entonces… si todas sabemos y conocemos esto ¿por qué a veces somos tan cabronas entre nosotras?

Mamás Cabronas

Mamás Cabronas

A mi me parece normal que alguien que no ha tenido hijos o que no quiere tenerlos tuerza los ojos y haga mala cara cuando Lolo pega un grito en un lugar público. Pues no tienen ni idea de la lucha que llevamos día a día, de las horas de sueño que nos faltaron y de las batallas que hemos escogido perder por un poco de paz. Pero que alguien, al que a lo mejor sus hijos le han hecho escándalos peores, me haga cara de “yo si supe criar a los míos” me la vuela.

La maternidad es jodidamente maravillosa. Pero se vuelve jodidamente aburridora cuando la volvemos una competencia. Y lastimosamente, en esto último las mujeres somos expertas. Si dar vida nos enaltece, nuestro trato con otras mamás nos denigra. El tan famoso bullying es ahora una tendencia entre mamás. Y no me refiero esta vez a que nos preocupe que nuestros hijos sean victimas de ello. Me refiero al bullying que nos profesamos de tanto en tanto entre nosotras. Una mirada, un silencio, una palabra, un adjetivo, una frase, un desplante son suficientes para aniquilar la poca fe de una madre encartada en un mal día. Somos exponentes del matoneo preciso cuando más deberíamos ser solidarias. Yo he sido víctima de esos consejos disfrazados, de esos silencios aniquiladores, de esas miradas lastimeras y me he sentido fatal. Pero también, como si me hubiera olvidado de mis malos días, he sido verdugo.

Es que es la típica situación en la que le buscamos lo malo a todo con tal de podernos sentir por unos segundos, que somos más que la otra. Es una jugada perversa pero tan humana que al mismo tiempo es inevitable.

Si lactamos, hacemos sentir mal a la que no; y solo cuando la vemos al borde del llanto, no dejamos de repetir los beneficios en defensas, proteínas, desarrollo del cerebro, fortalecimiento de huesos, que puede tener. Ahora que si no lactamos, miramos con desdén a la que no lo ha podido destetar; y con pánico a la que le sigue dando teta a los 3 años.

Si trabajamos, criticamos a la que se queda en la casa tachándola como mínimo de mantenida, pasando por otros calificativos no menos ofensivos como chupa-sangre, zángana, gusana, anticuada y hasta trepadora. Pero si nosotras nos quedamos en casa, la crítica va a esa “madre desnaturalizada” que prefirió salir a trabajar antes que dedicarle un par de años a su hijo.

Si después del embarazo logramos recuperar nuestro peso, literalmente acabamos con la pobre que no tachándola de glotona, dejada, sedentaria y perezosa. Pero si nunca pudimos bajar la pancita, las otras son unas plásticas, cocas, superficiales operadas y brutas.

Si le damos comida al bebé cada que pide, entonces nos dicen que estamos criando un obeso. Pero si no nos recibe comida, entonces nos dicen que es un tema de gusto, que al bebé no le gusta lo que le doy y en resumen todo termina en que no sabemos cocinar.

Si ponemos un poco de disciplina, entonces estamos criando al niño bajo un régimen del terror que va a deribar en un ser inseguro que no pondrá un pie en la calle por miedo a que le hagan daño. Pero si somos flexibles, conciliadoras, amantes del diálogo, entonces somos unas güevonas que nos la dejamos montar de un niño malcriado.

Si nuestro hijo habla, camina, pinta, baila y canta primero que los otros es porque a las otras mamás les ha faltado ponerles más atención y dedicación. Si son los otros los que hacen todo primero es porque están sobre estimulados.

Entonces decidí romper el círculo. Mi promesa es ponerme en los zapatos de las otras: dejar de creerme mejor porque mi hijo no llora en los aviones, dejar de sentirme fatal porque todavía no habla, alegrarme porque “Fulanito” ya dejó el pañal, no entristecerme porque hay niños que se duermen las 7:30 en su cama y regalar sonrisas y abrazos en vez de miradas y comentarios sobradores.

Nunca sabremos a ciencia cierta si lo que pasa en la vida de la otra está bien, si es ideal, si así están diseñados los bebés o si esa es la actitud correcta de una madre. Lo que si está claro es que si alguien sabe primero que algo está mal somos las mamás, no hay necesidad que venga otra a recordárnoslo y aplastárnoslo en la cara. 

Reconozcámoslo, somos mujeres y cuando queremos somos bien cabronas. Entonces embadurnémonos de mantequilla para que todo el bullying nos resbale y que el único que nos preocupe sea el que nosotras mismas queremos hacer y que por fortuna desde ahora, estamos conteniendo.

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  • Tienes toda la razón, peor aún cuando todo lo que dices no solo se cumple en la etapa de la infancia si no que continúa durante la adolescencia. Tengo 3 hijos, Juan de 19, Manuela de 17, Tomás de 9 y estoy esperando a Matías con 21 semanas de embarazo, no me arrepiento ni un minuto de ser mamá, pero si sería mas fácil cada día sin los comentarios mal intensionados de personas cercanas a nuestras vidas. Te apoyo y valoro mucho tus escritos.

  • Sería genial si a todo esto le sumamos que los jardines infantiles generan una constante competencia y te hacen sentir que estas criando mal a tu hijo o lo que es peor que tiene problemas que no existen y ni que decir algunos colegios…Hagamos una campaña dejemos de ser Cabronas porque todas en algún momento vivimos iguales o peores momentos con nuestros hijos no todos los días pueden ser Rayito de Sol! Gracias Nuwe te apoyo!!

  • Me encanta leer tus blogs… Definitivamente estamos en una competencia absurda y a veces resulta muy aburridor hablar con mamás que viven en una constante competencia y pretender tener los “súper hijos”, sin permitir que sean seres humanos tranquilos y que aprenden a su ritmo….

  • Te apoyo totalmente, a mi también me ha pasado, y me hago las mismas preguntas. Al final he tenido la misma conclusión de pensar e incluso responder: todos los niños son distintos en su desarrollo, así que si mi hijo no lo logrado o ya lo hizo primero que el tuyo, simplemente el proceso es diferente, pues cada persona es diferente.

  • Todo es muy cierto. Que bueno es saber que en la crianza de un bebe nada es fácil y todo es incierto. Soy mamá.

  • Gracias ana …totalmente cierto lo q escribes, a dejar de un lado la cabrona q llevamos dentro !

  • Sólo puedo decir “Mil Gracias”, super identificada y ya lo había hablado con mi círculo de mamas, estamos para apoyarnos y no para juzgarnos!!!

  • Muy buena publicación, me siento totalmente identificada, pero te falto bullyng de la suegra y parientes que creen que por ser primeriza no sabes nada y debes tolerar sus recomendaciones y observaciones … No te dejan disfrutar tus momentos por estar emitiendo juicios de valor salidos de tono….

  • Totalmente de acuerdo con el tema de la adolescencia si lo dejas salir hasta tarde le estas dando mucha Libertan, pero sino lo haces eres una enferma sobre protectora, si el hijo adolescente de la vecina fuma o consume drogas entonces decimos que fue su culpa ignoramos el dolor que lleva dentro, y al contrario la pisoteamos, contándole lo deportista y sano que es unos pequeño mostruo adolescente que en algunas ocasiones ni siquiera nos habla así que apoyo tu idea yo desde hoy no criticaré ni juzgare jamás a una mamá al contrario la abrazaré y le dire se que hiciste y haces lo mejor que puedes, por que aunque mi hijo es el más deportista y buen estudiante me hace sentir la pero mamá cada tanto y también me avergüenza en la calle cuando salgo corriendo a darle un abrazo y me da un espaldarazo

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