Martes de Post-Parto - mordisco

A Lolo me lo mordieron. No les puedo explicar la rabia y la impotencia que se siente. Ser mamá es sentir dolor físico y del alma por una herida que no es tuya. Cuando alguien le hace daño, poco o mucho, a lo que más amas, el corazón se te resquebraja de una manera que jamás habías experimentado. A todas nos ha pasado de diferentes maneras, así que supongo que no necesito describir el sentimiento. El punto es que me lo mordió un niño nuevo en el jardín.




La primera vez, porque fueron varias, la rabia me hizo agüar ojo, pero invocando la calma, asumí que ese tipo de cosas suelen pasar entre niños y lo dejé pasar.

  • “Dile a Fulanito (debo confesar, aunque sea un poco infantil de mi parte, que pronunciar el nombre real del niño me produce cierto malestar) que no se muerde a las personas.”

La segunda vez, con una mezcla de rabia, estupefacción y congoja, quería salir y pellizcar a Fulanito mientras la profesora apenada volvía a disculparse conmigo. La angustia me hizo hacer mil preguntas. Al parecer Fulanito había decidido dejar su marca en varios compañeros, lo que lo eximia de ser un asunto personal con mi chiquito; y lidiaba con un proceso de adaptación nada fácil para las profesoras, lo que me hacía todo el tema más entendible pero no menos doloroso.

  • “Dile a Fulanito que vaya y muerda una hamburguesa o en su defecto, a su abuela (esto último lo pensé pero no lo dije), siéntate lejos de él y si te hace cualquier cosa vas inmediatamente donde tu profesora.”

La tercera vez, mientras oía las explicaciones de la profesora, mi mente hacía una lista de los posibles jardines a los que podríamos cambiarnos. Me imaginé escribiendo una carta a la rectora pidiendo que escogiera entre la familia de Fulanito y nosotros,  porque bastante nos esforzábamos en casa para crear un ambiente lleno de amor como para permitir ese tipo de violencia reiterativa en el jardín. Por algo llamado educación o estupidez mantuve la cordura, por algo llamado shock, solo dije que esperaba que no volviera a pasar y que tomaran otro tipo de medidas porque las que tenían obviamente no estaban funcionando, y por algo llamado trabajo en equipo o matrimonio, salí a llamar a mi 10% porque la rabia y la consternación ya me sobrepasaban.




  • “No se muerde, no se muerde, no se muerde chino pendejo (eso último también lo pensé pero no lo dije) es lo que tienes que decirle.”

Mi papá que ese día estaba en casa, aún más bravo que yo con el tema, me pidió permiso para darle unos consejos de defensa personal a Lolo. Aunque me reí de sólo imaginarme a mi papá explicándole a Lolo como morder a su verdugo y, aunque mi primer impulso por la rabia, era rogarle a mi chiquito que fuera a dejarle sus hermosos dientes marcados a Fulanito, mi conciencia, los ideales que tengo de crianza y un apoyo creciente a que podemos superar un proceso de paz que nos enseñe a convivir en armonía, no me lo permitieron.

Esa noche mientras yo buscaba en google sobre mordidas (y jardines), decidimos, no se si erradamente y a pesar de que dicen que la tercera es la vencida, esperar y observar como transcurría la semana y si aparecía un cuarto episodio armar la trifulca en el jardín. Pospuse la idea del cambio de jardín. Un mordisco es algo indeseado como una gripa, y aunque ambas cosas le han ocurrido a Lolo en el jardín no significa que sacándolo de allí nunca vuelvan a ocurrir. Mi búsqueda se centró en ¿Qué hago si muerden a mi hijo?

Me sorprendió que en todo lado hablaban de cómo tratar al niño mordelón pero en ninguna parte daban tips para el niño que ha sido mordido. Yo estaba llena de dudas, no quería que mi hijo viera este tipo de violencia como algo habitual y normal, no quería dejarle la percepción de que te pueden lastimar y no hay consecuencias, no quería que creyera que a pesar de sus tres mordiscos sus papás seguían tranquilos mandándolo a la boca del lobo.

Los días pasaron y yo no volví a oír de Fulanito, desconozco si la razón fue que Lolo se ha salvado de sus ataques o si sus ataques han cesado. Cruzo los dedos por la segunda.

Ayer me lo volvieron a morder y no fue en el jardín. Lo mordieron en casa de una amiga. Lo mordieron a dos pasos míos y entendí por primera vez del todo a las profesoras. Lo mordieron a dos pasos de la otra mamá y entendí por primera vez a la mamá de Fulanito.

Sólo en ese momento entendí que si bien un mordisco es una señal de alerta para guiar al niño mordelón y darle otras explicaciones al niño mordido, es sobretodo un dolor lleno de angustia para la mamá del uno y del otro.

Hace un tiempo leí en un post de una amiga (www.amosermama.co) algo sobre los mordiscos, Caro preguntaba que era preferible: ser la mamá del niño que muerde o del niño que es mordido? Y sólo se me ocurre contestarle hoy, que ninguna.

Si eres la mamá del niño mordido, estallas en ira, te culpas por no haber estado más cerca para impedirlo, te estresas pensando que puede ocurrir nuevamente, sientes pánico de que imite esa conducta,te angustias de pensar que más grande permita otras afrentas contra él y te duele enormemente el corazón.

Si eres la mamá del niño mordelón, estallas en angustia, te preguntas que has hecho para que tu hijo tenga esa reacción, te culpas porque quizá hay algo que está fallando en casa o en tu educación, te estresas pensando que ahí se esconde un problema mayor, sientes pánico de que lo repita una y otra vez, te angustias de pensar que te has equivocado y te duele enormemente el corazón.

Un mordisco nos duele a ambas. Y a veces la mejor solución la tenemos a la mano y no nos damos cuenta, está al frente nuestro, la lección de qué hacer nos la dan nuestros propios hijos: llorar, reconciliarse, volver a jugar y olvidar. Porque nadie nos garantiza que no vayamos a asumir el papel de la otra mamá en otro momento de la vida.




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Latest comments
  • A mí me pasó súper parecido, mordieron tres veces a mi chiquita y también recordé el artículo de Amo ser Mamá… Es un dolor mezclado con rabia, me dieron toda clase de consejos que iban desde lo legal hasta la defensa personal. Pero la reír enseñanza nos la dan los niños, ellos no guardan rencor y al otro día son los mejores amigos!

  • Que mensaje tan hermoso, gracias me reconfortó. Nunca se sabe cuando estemos al otro lado

  • Que buen artículo. Por mi parte soy mama del niño mordelon y se siente horribleeee. Intente todas las maneras posibles para que mi hijo no mordiera a sus compañeros. Aunque tambien se lo que es que que lo muerdan a el pues también lo han mordido. Busque mucha información y creo q lo hacia porq no sabia como manejar la ira por ejemplo cuando un amiguito le quitaba un juguete o algo asi pero con la ayuda de su profesora y trabajando juntas logramos que dejara de morder.

  • Tal cual…. Eso me ha pasado y mas de tres veces, pero en la guarderia de Noah no nos dicen quien es o son los mordelones… nosotros le pusimos el niño piraña. Y eso q cuando pasa el incidente me llaman al trabajo a decirme… “Noah esta bien, solo le queremos informar q lo han mordido, ya le pusimos hielito” osea… Despues de esa llamada quien &€#¥ trabaja??
    Si… Igual q a vos me ha provocado decirle a Noah no se deje mi amor y enseñarle a defenderse, pero no…
    Gracias por este post parto 🙂

  • Lanuwe; que un niño muerda a otro no es señal de violencia. Mi hija mordió a un niño alguna vez y créeme que no fue en absoluto falta de crear un ambiente lleno de amor!

  • Te sigo en redes… Pero nunca había leído tus blogs… Mi hijo entró al jardín el jueves pasado… Y leyendo esto me da una gran ayuda para lo que vieneeeee… Ayyyy Dioooos :'(

  • Cuan ciertas sob tus palabras y gracias por compartirlas, en estos momentos soy la mamá del niño mordido… Es que ya van dos veces y se que entiendes la rabia y pena en mí corazón, espero que pronto pase esta etapa de adaptación y los mordedores y mordidos ya no existan más 🙏

  • Gracias por este post, mi hijo ha sido mordido tres veces y la ultima fue bien fea en su brazo… es el mismo niño que lo muerde… trato de estar tranquila y conversar harto con las tias, esta ultima vez supe que mi hijo no es único mordido, solo espero que su carácter no se vea alterado por esto y que de grande no se deje dañar 🙁 aunque no quiero fomentar en el odio ni resentimiento. Me sentí muy identificada… gracias!

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