Lorenzo-43

Si hago una barrida rápida por mi cabeza puedo encontrar muchas razones por las que ser mamá hoy es mucho mejor que haberlo sido en cualquier tiempo pasado.

Se me ocurren razones de peso, como el rol activo que ahora desempeñan los papás; razones médicas, como las vacunas para los niños, la epidural para nosotras y los métodos de anticoncepción certeros para evitar la sorpresa del segundo hijo demasiado pronto; razones educativas, como los colegios bilingües, los jardines infantiles con cámaras de seguridad (¿?); razones saludables, porque superamos aquella extraña (aunque deliciosa) práctica de nuestras abuelas de recuperarse a punta de sancocho de gallina los 40 días de dieta; razones prácticas, como el extractor automático, los pañitos húmedos, el esterilizador de teteros para horno microondas, los pañales desechables, la pera saca-mocos, youtube; razones bobas, como que la ropa de maternidad antes las hacía ver a todas como un globo aerostático y ahora es linda y hasta sexy; o incluso razones tecnológicas porque no se que haríamos las mamás de hoy sin el celular para tomar las 500 fotos diarias que tomamos de nuestro bebé haciendo las cosas más increíbles, como mirar al techo.

Podría seguir enumerando razones y, seguramente, hasta terminaría escribiendo una lista similar justificando lo contrario, que ser mamá en otra época era más fácil, más tranquilo y por supuesto mejor o al menos más considerado, ya que estar embarazada era sinónimo de enfermedad y como seres inválidos y desvalidos merecíamos todos los cuidados y consideraciones.

Pero tener hijos en este momento cuenta con un elemento muy valioso: hoy se es mamá por elección. Obvio, aún nos falta camino por recorrer pero poco a poco vamos siendo la mayoría. Ser mamá es una decisión que nuestras abuelas ni por un segundo se atrevían a cuestionar, tener un hijo (una decena en realidad) era lo que tocaba, y peor aún, lo único que había para hacer. Que maravilla que vivamos una época en que la mujer puede tomar libremente esta decisión y que maravilla será, cuando además esta decisión no tenga ninguna recriminación.

Hoy somos mamás, o no lo somos, porque lo soñamos y porque así lo queremos. Sentirnos libres de tomar esta decisión nos empodera y nos hace mujeres maravillosas. Y por maravillosas me refiero a que somos tercas, obstinadas, calculadoras, exageradas, maniáticas, intensas, dramáticas. Y si a eso le sumamos la palabra mamás hay que añadir también estorbosas. 

Nos volvimos un estorbo para los ecologistas, que nos ven como un grupo de personas ignorantes e irreflexivas con el medio ambiente, que deciden traer más habitantes a una tierra que no puede aguantar más gente socavando y liquidando sus recursos.

Nos volvimos un estorbo para nuestras amigas que no tienen hijos a punta de pedirles que nos reunamos en restaurantes con parque y no en el bar ruidoso de moda, a punta de pedir que las “girls night out” sean más bien a plena luz del día con una mimosa con más jugo que champaña y no una botella entera de aguardiente.

Nos volvimos un estorbo para nosotras mismas porque en nuestro afán de querer ser exitosas profesionalmente, de estar flacas, de estar a la moda, de ser buenas mamás, de ser excelentes esposas nos pusimos la vara demasiado alta y nos creímos el cuento de que podemos hacer todo.

Nos volvimos un estorbo para las NoMo (No Mothers) que nos ven como una especie menos evolucionada, tonta y retrograda carente de metas personales y profesionales.

Nos volvimos un estorbo para los gerentes de recursos humanos que después de una licencia de maternidad o de un año sabático dedicado a nuestros hijos creen que estamos obsoletas, fuera de praxis y para colmo de males, dementes con aquello de querer limitar las horas extra.

Son las 10pm de un día difícil estoy agotada, aunque no tanto como recuerdo haberlo estado durante los primeros 4 meses de vida de Lolo, ya la casa está en silencio… por fin! Pero a mi me faltan por hacer un montón de cosas aparte de ser mamá que me apasionan. Y en medio de ese extraño desespero que me dice que no voy a ser capaz de hacerlo todo, respiro y trato de auto convencerme que ser mamá tampoco es un estorbo para mi.

Despoblar la tierra para que en un siglo no la habite ningún humano depredador y voraz destructor del medio ambiente me parece poco desafiante e irrespetuoso con nuestra historia, aunque debo reconocer que sería genial como guión para la próxima película de Christopher Nolan. Esperen, creo que ya la hizo. Y no es una idea tan disparatada sabiendo que hace poco fue descubierto un planeta a quinientos años luz con características muy similares a la tierra. Así que, queridos ecologistas en vez de castrarnos las ganas de ser felices porque no se donan a la Nasa y empezamos los tramites para poblar ese planeta?

Amigas sin hijos, el hecho de que tenga llenas mis redes sociales de fotos de bebés, de artículos cursis y reivindicadores de la maternidad no significa que no pueda hablar de otros temas y que no necesite de cuando en cuando una salida de esas en las que nos divertíamos con el bullying sano al que estamos acostumbradas con una cerveza en la mano. Y por cierto, no se les va a gangrenar un dedo por darle like de vez en cuando a mis fotos, se los juro, está más que comprobado.

Generación NoMo, admiro, aplaudo y respeto su decisión. No les pido que admiren, aplaudan y respeten la mía, con que dejen de mirarme con esa gesto mezcla de lástima y condescendencia es suficiente. No soy bruta, sumisa, resignada, mantenida, trepadora o frustrada. Por el contrario, soy el perfecto ejemplo del multitasking que se achacan la mayoría de mujeres haciendo la mitad de las cosas.

Respetados miopes de recursos humanos el hecho der ser mamá no ha invalidado mis títulos profesionales y, si de competencias laborales y personales se trata, la labor que he hecho en casa en este tiempo tiene más liderazgo, trabajo en equipo, resolución de problemas, ideas innovadoras y aprovechamiento de recursos que el de cualquier gerente con el que me puedan comparar. Y si el problema es que consideras que la maternidad me volvió demasiado sensible creo tampoco deberías contratar gente con mascotas, enamorada o ligeramente fabulosa.

Ser mamá no es un estorbo, la clase de mamá que queremos ser las mujeres de hoy si. Y eso es lo mejor que nos ha podido pasar a nosotras como mujeres y a ellos como hijos.

Falta poco para que la adolescencia de mi hijo haga de las suyas y me vuelva un verdadero estorbo que abochornará su vida social, ni hablar cuando me atrape la demencia senil y me convierta en un estorbo también para mi nuera.

Por ahora, no sólo me siento orgullosa de ser la clase de estorbo que soy sino además me declaro el obstáculo más dichoso y capaz de este planeta…y del próximo a poblar.

Más de LaNuwe en Instagram, Twitter y Facebook como @lanuwe