Mamá no hay sino una y no me refiero a que seamos irremplazables, que lo somos, sino a que cada una es diferente a otra. Hay mamás trabajadoras que ven como fracasadas a las que se quedan en casa, mientras que las que se quedan en casa las ven como desalmadas. Hay mamás estrictas, consentidoras, relajadas, intensas, regañonas como también hay otras que, desafiando la lógica y lo natural, se ausentan. Uno se topa con todas en la vida. Todas nos enseñan algo. A veces cosas que quieres imitar y muchas veces cosas que no quieres repetir. Obviamente hay más de 5 clases y de diferentes voltajes pero yo suelo cruzarme repetidamente con estas 5:

Tengo Mucha Puteria!!!! BOLG

  1. Mamá Biodegradable.

Casi siempre es aquella mamá que parrandeó cruzando todos los límites en su juventud, usó, y abusó, de todo lo que le ofrecieron y ahora en compensación necesita que su hijo no consuma nada que no sea orgánico, saludable, libre de gluten, libre de grasa, libre de diversión y libre de sabor. Su espíritu y su estilo es hippie pero necesita las comodidades que tiene gracias a su familia. Soñaba con un parto natural en el agua, sin anestesia, con sus amigos alrededor tomando vino y con su “doula” enseñándole ejercicios de respiración. Podría sacarte los ojos si te ve dándole una Óreo a tu hijo o en el peor de los casos te la cambiará por unas galleticas de sagú, ajonjolí y quinua que sólo pueden saber rico con una cucharada de mermelada encima. Vende entre sus amigas hamburguesas de lentejas que hace en los ratos libres y aunque tiene un discurso claro sobre los efectos nocivos de una Tablet sobre los niños y el entorno familiar, razones de peso para jamás comprar una, de tanto en tanto, cuando no logra calmar una pataleta con un par de maracas, la verás dejándolos jugar con su celular con tal de no perder la razón. Es defensora de la lactancia a demanda y si es posible hasta los 12 años. La reconocerás porque no sale de casa sin su fular.

  1. Mamá Pantalla.

Es la típica mamá que no le gustan los niños pero tuvo 2 o 3 porque le enseñaron que para ser familia había que tener hijos. Nunca ha ido al parque con sus hijos porque la mata el aburrimiento, nunca la verás esperando a sus hijos a la llegada del bus porque para eso está la empleada, nunca hizo el curso psicoprofiláctico porque habían tardes con amigas mucho más interesantes, nunca la verás ayudando a hacer una tarea porque para eso está el papá y el colegio, nunca la verás sentada con sus hijos inventando un juego nuevo o leyendo un libro pero, eso sí, siempre tendrá la voz entonada y lista para una cantaleta. Es ese tipo de ser que es querido con todos pero siempre está reprendiendo a sus hijos. Ella siempre te dará un consejo de maternidad porque jura tener todas las respuestas. Es la que se jacta de ser estricta por amor pero uno le ve lo estricta por todo lado pero por ninguno el amor. Siempre te va a mirar mal o a criticar porque te pasas de consentidora y porque dejas que tu hijo se pase a tu cama. Se ha autoconvencido que para ser una buena madre hay que ser la mano dura y dejarle toda la diversión al papá. Es la mamá pantalla porque aunque lea esto no se va a sentir identificada y seguirá creyendo que ella no nos parece fiera ni mala madre. Y aunque alardea de lo orgullosa que está de sus hijos y de lo mucho que los ama por redes sociales, cuando uno la ve con ellos parece que le estorbaran. La reconocerás porque siempre está tomando vino con sus amigas.

  1. Mamá Maravilla.

Odiada por todas. No sabemos que pacto tiene con el demonio pero salió de la clínica sin barriga. A los 15 días ya cabía en sus jeans de adolescente y a los 2 meses estaba en bikini paseándose por la playa. Hace ejercicio pero no es exageradamente fitness y fácilmente la puedes ver comiéndose una hamburguesa con papas fritas y malteada. Su matrimonio, es de esos escasos y ridículos casos que legitiman los cuentos de hadas; su esposo, casi siempre deportista exitoso, es millonario, súper churro, amoroso, detallista y, para colmo de males, divertido; sus hijos, no sólo podrían ser parte del catálogo de Gap sino que desde ya se los están peleando en Harvard y Oxford para que estudien allí; y ella, aunque bien podría vivir de su marido, es el triple de exitosa. De este espécimen hay 10 en el mundo, y si usted no mide 1,80, no es un ángel de Victoria Secret o no es Gisele Bundchen, por más que lo haga bien es una heroína, pero jamás la mujer maravilla. La reconocerás porque mientras la miras de reojo en tu cabeza dirás “mmm yo le haría”. 

  1. Mamá Problema.

Es la queja hecha persona. Cuando estaba embarazada le molestaba hasta respirar y rezaba para que el bebé no se amañara en la barriga hasta las 40 semanas. Como dice la canción: malo si sí, malo si no. El mundo entero está condenado a oírle día y noche que el tiempo no le alcanza, que el niño la cansa demasiado, que la empleada no sirve para nada y que los días siendo mamá son muy largos. Ha cambiado de pediatra más de 3 veces y ahora que encontró al perfecto, lo tiene aburrido con tanta llamadera. Ha pedido cita en todos los colegios de la ciudad y su hijo ya ha pasado por 3 en menos de un año. Suele pasar que su bebé es el más juicioso y el más simpático pero ella siempre va a encontrar algo de que quejarse. Es ese tipo de persona que siempre se está quejando del dolor de espalda y a la que el mundo le huele un poco mal. Si la invitan a algún lado consulta el estado del tiempo, vías de acceso, el tráfico, empaca una pañalera como para ir al Amazonas pero termina quedándose en casa para no interrumpir la siesta del bebé. La reconocerás porque siempre menospreciará tu cansancio y siempre creerá que tu vida es más fácil. 

  1. Mamá Despistada.

No sabemos como ha sobrevivido un bebé bajo sus cuidados. Cree ciegamente que el pañal va a durar las 12 horas que promete el comercial, nunca se acuerda a que horas hay que darle el antibiótico y su particular manera de alzar al bebé nos recuerda que los niños pequeños son de caucho. Sospechamos que los golpes que se ha dado el bebé han sido bajo sus cuidados y en su pañalera siempre falta algo, casualmente el pañal. Es esa mamá que olvida todo. Olvida que el lunes es feriado y aún así alista a los niños para ir al colegio, olvida que tenía que mandar disfrazado al chiqui al jardín y haciéndole tres huecos a una bolsa negra improvisa un disfraz de basura. Puede haber estado todo el día con el niño y solo hasta que una amiga le dice que el pobrecito está muy colorado se da cuenta que tiene fiebre. Suele pasarle que al llegar al supermercado se acuerda que ha dejado algo en el carro: el bebé. Y es esa mamá que tiene un carné de vacunación por cada vez que lo ha llevado a vacunar. La reconocerás por su cara de asombro al preguntar en el shower de otra amiga “¿eso era para eso?”

Seguro ya identificaste a tus amigas pero todavía no sabes cuál eres tú. Seguramente eres como yo: una mamá collage. De esas que tenemos de todo un poquito y que, casi podríamos describirnos como los horóscopos: soy Despistada pero con ascendente Problema, aunque dependiendo del mes del año me vuelvo Biodegradable, algunos días muy duros me convierto en Pantalla y, depende con los ojos que me mire, a ratos soy Maravilla. Yo, por ejemplo, después de visitar mi amiga Biodegradable, durante una semana hago que mi familia solo coma ensalada de quinua y galletas de arroz soplado. Cuando veo a mi amiga Pantalla, siento que todo lo estoy haciendo mal, que soy muy suave con Lolo y que por eso se va a quedar solterón y por un día trato de implementar en mi casa el régimen del terror. Cuando veo a mi amiga Maravilla (la verdad no tengo amigas maravilla, pero las sigo en Instagram), prometo una y otra vez sacar tiempito para hacer ejercicio y no volver a subir fotos en las que no estoy maquillada. He sido mil veces la mamá problema que cuando llega mi 10% lo hago pensar en pedirme el divorcio, contratar 3 nanas u hospitalizarme en un psiquiátrico después de mi decálogo de quejas. Y por supuesto, como mamá primeriza he tenido mis descaches y me da cierto fresquito saber que no soy la única que se ha bajado del carro y ha dejado adentro las llaves y el bebé. O sí?

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Latest comments
  • Excelente, en este mundo hay todo tipo de madres y creo yo, la lista es larga, es que quien dijo que esta labor era sencilla? Aunque muy en el fondo hay quienes pienso que consideran esto un total paseo y cuando les toca PUM! se estrellan de ge… contra el planeta.

    Muy buenos tus post!

  • La nuwe definitivamente es la mamá Maravilla. Especialmente por las primeras 17 líneas del texto.

  • Deinitivamente me encanta leerte, me relaja y me hace sentir que como cualquier mortal me rambotizo, me transormo y tengo un poco de todas.

    Por favor sigue escribiendo.

    saludos

  • Me encantó este artículo jajajaja y este blog!

    Saludos desde Sudáfrica, te empezaré a leer .

    Diana

    http://www.agirlinafrica.com

  • Me encanta este blog. Tengo una hija de 7 años y he pasado por todas las etapas que te puedas imaginar. No deje que Ana maria comiera dulce durante sus primeros 5 años, la verdad no se como hice para lograrlo, pero debo admitir que funcionó y ella comió de todo hasta hace apenas un año, donde descubrió que odia todo lo que contenga coco, no puede oler la guayaba y el higado le provoca náuseas, cosas que antes le encantaban ahora detesta. Pero como mamá obvio lo único que quiero es que sea feliz ¿¿ y que si no come brocoli o espinaca o quinua o si muchas veces prefiere agua y no jugo? A menos que sea requisito para ingresar a la universidad ahora no me preocupa.

  • Te falto la mama sacrificio a las que tener niñera les parece una herejía y son ellas y solo ellas las que deben, tienen y ocuparse de absolutamente todo lo que se refiera al niño

  • Yooooo soy mucho de la primera y todas las demás y te amoooooo jajajjaja!!!! Me volví adicta a leerte . Me voy a desinflamar encías

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