Mi 10 % se fue de paseo una semana. Bueno, en realidad fue un viaje de trabajo y sólo fueron 4 días. Pero en esta casa ese 10 %, al que le hago bullying por demorarse haciendo un tetero, hace más falta que el agua. Como saben, soy intensa, posesiva y consentida (y actriz) así que el show, con lágrima incluida, que le hice a mi 10% por atreverse a “abandonarnos” y a ir a trabajar por nuestro bienestar y futuro no fue poca cosa. Ya casi iba ganando la contienda, mi 10% resignado empezaba a devanarse el cerebro buscando la manera correcta de redactar “en esta casa manda mi mujer, yo no tengo pantalones” en su carta de renuncia. La lágrima y el soborno con contenido triple x le iban ganando a argumentos obvios, reales y lógicos. Y justo cuando me disponía a cantar victoria, mi oponente 10% dio la estocada final, y recordándome un viejo Martes de Post-Parto lanzó este dardo en mi pecho: ¿el omnipresente, único e irremplazable 90% que todo lo puede, todo lo hace mejor, todo lo critica, estaba diciendo que ser mamá y papá por 4 días le iba a quedar grande?

Era un golpe bajo y mi 10% lo sabía, así que finalmente conciliamos con unas cremas antienvejecimiento del duty free, que no serían necesarias si estos 4 días no me hubiera dejado all by myself (nunca sobrara un poco de drama en la vida).

El hecho es que todo este show mediático y poco trascendental de estar sin mi 10% unos días me hizo pensar en todas esas increíbles mamás que ante la ausencia del 10% de manera constante son las únicas y verdaderas heroínas.

Y no sólo porque física y económicamente el trabajo se intensifique sino porque emocionalmente la carga es pesada y saber que no la puedes compartir con alguien puede hacer ver más largo el camino. Pensé en las veces que no tuvieron 10 % a quién hacérseles las dormidas para que atendiera al bebé, pensé en esas noches que llegaron a casa del trabajo y no alcanzaron a verlos despiertos, pensé en las mañanas en las que salieron de nuevo y seguían dormidos, pensé en esos momentos que sintieron que no podían más y no hubo alguien que hiciera el relevo, pensé en esas noches de enfermedad que no tenían quien limpiara el vómito de bebé en el suelo mientras ellas trataban de bajar una fiebre, pensé en el silencio y la soledad una vez dormido el bebé, pensé en la logística para salir a la calle sin tener a quien encartar con tu cartera o a quien pelearle por no haber empacado los pañitos, pensé en un domingo en la tarde, pensé en el futuro y sus preguntas, pensé en la rabia, pensé en las selfies, pensé en las seis y media de la tarde desprovistas de ilusión porque ya viene el 10% del trabajo, pensé en las lágrimas contenidas mientras hacían un ataque de cosquillas, pensé en las veces que tuvieron que ser la mano dura sin una mirada cómplice que dijera que era lo correcto, pensé en la angustia y la duda, pensé en el cansancio que sólo quien ha tenido un bebé conoce, pensé en la incertidumbre y el miedo, pensé en la ausencia de una voz que dijera todo va a estar bien en el momento indicado… pero también pensé en todos los momentos maravillosos, en los abrazos, en los arrunches, en los besos, en las carcajadas, en los secretos al oído, en las palabras mal pronunciadas, en los te amo, en las desperezadas de la mañana, en las imprudencias, en el significado que cobra tu mano para otra persona, en el valor que adquieren tus palabras, y fue entonces cuando pensé en ellos, en ese 0% desentendido y lejano que ni siquiera es capaz de entender lo que se está perdiendo por haber renunciado.

Y sentí lástima por todos los 0% del mundo que con su ausencia total, su descaro al aparecer 10 años después o su mágica aparición de tanto en tanto, se han perdido la oportunidad de ser padres. Porqué papá realmente es el que se gana que el bebé lo pida cuando se va a dormir, el que se gana el abrazo a media noche cuando el verlo en su cama le quita el susto de la pesadilla, el que está ahí para sobar una rodilla o escuchar una queja.

Y de repente me dieron ganas de abrazarlos, de escuchar sus penas, de invitarlos a un trago. Pero soy más bien romanticona, entonces preferí invitar a casa a una amiga que es un 100%, poner de banda sonara a Paquita la del Barrio, destapar una botella de tequila y en su honor y en el de muchas redactar estos versos para estos los increíbles 0%.

 

Oda al 0%

 

Para nadie es un secreto

Saliste despavorido

Fuiste un total ingrato,

Desgraciado y mal… nacido

 

Que no estabas preparado

Que tenías una vida

No alcanzas a imaginar

Lo que perdiste en tu huida

 

Y gracias de verdad

Me diste el mejor regalo

Un hijo que me adora

Nunca podrá ser malo

 

Tu falta de pelotas

Nunca me sorprendió

Porque la falda de tu madre

Fue la que siempre te escondió

 

Y no des para comida,

colegio o vestuario

Que si me metí contigo

no fue por millonario

 

 

Como siempre yo me aguanto

Que lo saques alguna vez

Para que le des helado

Con tu nueva novia del mes

 

Tu y yo lo sabemos

Eres un papá de mentira

Pero más vale que lo callemos

Porque verlo sonreír vale más que la ira

 

Hoy te veo diferente

A mi ya me serviste

Lo único que haces bien

Lo hiciste cuando te viniste

 

Y hablando de ese verso

Y si bien me pongo a ver

Lo último que quisiera

Es que lo volvieras a hacer

 

Un homenaje tragiado, haciendo retorcer a Neruda, a todas las mamás que se mantuvieron firmes, asumieron su rol, tomaron las riendas de su vida y se convirtieron en el 100%

¿Algún otro verso que agregar?

 

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